Barcelona es un gran escaparate. Miles y miles de carteles coronan las tiendas de la ciudad. El problema es que los carteles empiezan a parecerse demasiado a los de París o Milán. La llegada de grandes marcas internacionales, con todas sus bondades, también conlleva riesgos. El principal, que Barcelona pierda su identidad y ese elemento diferenciador que la ha convertido en un destino turístico de compras. “El equilibrio de formatos se están rompiendo y nos puede hacer perder nuestra seña de identidad”, ha alertado el presidente de Barcelona Oberta, Gabriel Jené.

Durante la presentación de un estudio sobre los ejes comerciales asociados a Barcelona Oberta, Jené ha pedido a las administraciones “avanzar en la creación de los distritos de negocio [más conocidos como BID] como instrumento que nos permita preservar ese equilibrio de formatos y defender el comercio singular de la ciudad”. Los BID, que ya existen en la Quinta Avenida de Nueva York o en la Oxford Street de Londres, son una forma de colaboración público-privada cuyo objetivo es mejorar zonas comerciales con aportaciones de los propios empresarios.

Mapa de la concentración de grandes cadenas en el centro de Barcelona / EIXOS
Mapa de la concentración de grandes cadenas en el centro de Barcelona / EIXOS

TODAVÍA NO ES UN PROBLEMA GRAVE

“No podemos hablar de un problema con las grandes cadenas”, ha matizado Carlos Carrasco, uno de los autores del estudio elaborado por Eixos Economic Observatory. “Pero si los turistas que vienen a Barcelona ven las mismas tiendas que en otro sitio, resta competitividad a la ciudad”. Se trata, pues de hacer un seguimiento y evitar que se convierta en un problema. Algunos ejes comerciales, como Passeig de Gràcia, sí lo tienen más cerca, pues más del 43% de sus tiendas son de multinacionales. Otros como la calle Pelayo y Rambla Catalunya ya superan el 25%.  

El Ayuntamiento de Barcelona, consciente de la necesidad de encontrar soluciones imaginativas, quiere poner en marcha dos proyectos piloto, uno en el Born y otro en Sant Andreu, que se llamarán Área de Promoción Económica Urbana (APEU) porque todavía no existe una legislación a nivel estatal que regule los BID. “Son una apuesta muy necesaria”, ha explicado la regidora de Comercio, la socialista Montserrat Ballarín. “Es fundamental para mantener el modelo de comercio de proximidad que nos caracteriza”.

BUENA SALUD DEL COMERCIO

Barcelona Oberta, que agrupa a los ejes de las zonas turísticas de la ciudad, cuenta con algunas de las áreas comerciales con mayor ocupación y atracción de España y Portugal. El estudio de Eixos ha comparado Barcelona con otras ciudades españolas y Via Laietana, Rambla Catalunya, Pelayo, La Rambla y Passeig de Gràcia copan los primeros puestos del ranking a nivel nacional con ocupaciones superiores al 94%, un porcentaje que solo consiguen Lisboa y Zaragoza. 

“Como más ciudades comparamos, más nos queda la impresión de que Barcelona es una gran potencia comercial”, ha explicado David Nogués, otro de los autores del estudio. “Es una potencia turística y eso es una fuente de amenazas y oportunidades”. El impacto del turismo en el comercio genera empleo, crecimiento económico y bienestar, ya que muchos turistas que vienen a la ciudad no solo buscan sol y playa. “Hay gente que viene de muy lejos para comprar en Barcelona”.