Las terrazas de los bares y restaurantes de Barcelona afrontan unas semanas decisivas. Después de más de dos años de conflicto por la controvertida Ordenanza de Terrazas, el Ayuntamiento y el Gremi de Restauració afrontan la recta final de unas negociaciones que, según el calendario pactado con el Gobierno municipal, deberían acabar a final de mes. La patronal, que tiene en el horizonte el fin de la moratoria sobre otros dos polémicos apéndices de la ordenanza (ambos entrarán en vigor el próximo 1 de enero), ha presentado una “propuesta de mínimos” para lograr un acuerdo rápido que permita afrontar lo que queda de la temporada de verano con tranquilidad.

“La modificación de la ordenanza es inaplazable”, ha declarado el presidente del Gremi de Restauració, Pere Chias. “A tenor de las negociaciones que se han producido, el acuerdo con el gremio es posible”. Chias ha pedido a los grupos políticos, y en especial al Gobierno municipal, que dejen de lado “los debates estériles y posibiliten un gran acuerdo de ciudad”. La patronal confía en que la voluntad de diálogo de la oposición, que el pasado lunes ofreció “generosidad” a Barcelona En Comú (BeC) y PSC para aprobar un nuevo texto, genere el clima necesario dentro del consistorio para acabar con el “nerviosismo” y la “crispación” que vive el sector.

La respuesta del Gobierno municipal ha sido escueta. La concejala de Comercio, Montserrat Ballarín, ha valorado en declaraciones a EFE las aportaciones del gremio y de otras entidades y ha asegurado que el consistorio es “razonablemente optimista” ante el “diálogo permanente” que mantiene desde hace semanas con el resto de grupo políticos. “No podemos entrar en detalles porque se están negociando", ha señalado. Por su parte, el concejal de Paisaje Urbano, Daniel Mòdol, se ha mostrado confiado en que antes de final de mes se logrará el compromiso político para la redacción del documento y se aprobará “antes de fin de año”. 

Vista de la plaza Sarrià desde la escalinata de la iglesia de Sant Vicenç / XFDC

UNA ORDENANZA DE DOBLE FILO

La Ordenanza de Terrazas, aprobada en el mandato anterior con los votos de CiU (ahora Grup Municipal Demòcrata) y PP, ha resultado ser un quebradero de cabeza para los propietarios de bares y restaurantes. Lo que debía servir para unificar una veintena de normativas, y que incluso llegó a recibir el apoyo del propio Gremi de Restauració, se convirtió en un arma de doble filo porque regulaba tan al detalle las distancias entre el mobiliario urbano y las terrazas, que muchas de ellas tuvieron que ser suprimidas o reducidas. El gremio calcula que el 75% de las terrazas se han visto afectadas.

Nada más llegar al Ayuntamiento, el Gobierno de Ada Colau aprobó una moratoria para otras dos disposiciones conflictivas: la obligación de que las terrazas estén delante de las fachadas de los locales -que debía entrar en vigor el 1 de enero de 2016- y las condiciones de accesibilidad y el número de baños -prevista para el 1 de enero de 2017-. De seguirse a rajatabla, hubieran significado más recortes y cierres. Desde el Gremi lamentan que el consistorio haya dilatado tanto las conversaciones para cambiar la normativa y que en su momento BeC no quiso incluir el régimen de distancias en la moratoria. 

En lugar de eso, el Gobierno municipal, también tras la entrada del PSC, ha utilizado las ordenaciones singulares y las distribuciones previas para dotar de mayor flexibilidad a la norma y “adaptarla a cada caso”, según ha dicho en numerosas ocasiones el concejal de Arquitectura, Paisaje Urbano y Patrimonio, Daniel Mòdol. Un argumento que no ha convencido a la patronal, que considera que el consistorio se ha extralimitado en sus funciones y ha aprobado hasta 60 ordenaciones singulares y 40 disposiciones previas sin el consenso necesario, lo que se ha traducido en numerosos litigios y recursos.

El Gobierno municipal y la oposición debatieron sobre la ordenanza de terrazas / GREMI DE RESTAURACIÓ

LA PROPUESTA DEL GREMI

El director general del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, ha presentado los ocho puntos para conseguir ese acuerdo de mínimos, que supone “la enmienda del 15% de la ordenanza” y demuestra la voluntad de diálogo de la patronal porque buscaban una modificación total de la normativa. “Lo simplificamos a ocho propuestas donde creemos que puede haber un amplio consenso” con los grupos de la oposición y el Gobierno municipal, ha asegurado. De esta forma, el gremio recoge el guante lanzado por Xavier Trias en el debate del pasado lunes cuando pidió que asumieran “su parte de responsabilidad”, ya que las “negociaciones no se pueden ganar por 10-0”.

Las propuestas de la patronal incluyen:

  1. Que las terrazas respeten siempre los itinerarios de peatones accesibles para personas con movilidad reducida (anchura mínima de 1,80 metros, según normativa estatal).
  2. Protección de los establecimientos catalogados y las terrazas emblemáticas a través de medidas singulares acordadas con el Ayuntamiento.
  3. Renunciar a una ampliación de los horarios a cambio de una normativa homogénea para toda la ciudad y con excepciones para fechas señaladas, zonas turísticas y temporada de verano.
  4. Nuevo redactado para el régimen de las distancias para hacerlo más flexible y adaptarlo a cada zona. Esto anularía las ordenanzas singulares y las distribuciones previas.
  5. Introducción de zonas de excelencia en las que el Ayuntamiento y los propietarios de bares y restaurantes trabajan juntos (Diagonal, Passeig de Gràcia, frente marítimo)
  6. Buscar soluciones alternativas a la perdida de la terraza cuando un local no puede afrontar reformas por motivos constructivos o arquitectónicos.
  7. Eliminar la posibilidad de que existan terrazas desatendidas para fomentar la creación de empleo y el servicio de calidad.
  8. Incorporar a los grupos de la oposición en la Comisión Técnica de Terrazas.