Hasta hace poco, cuando se tenía que cavar una zanja en Barcelona para instalar o cambiar una tubería, la tierra que se sacaba se llevaba al vertedero y se sustituía por sauló, un árido nombre procedente de una cantera.

Pero desde hace cuatro años, en lo que se refiere a obras relacionadas con las cañerías, la tierra extraída se recicla y se vuelve a utilizar para cubrir la zanja abierta. Para ello, se envían los escombros a una planta de tratamiento de áridos ubicada en Cerdanyola, donde se criba el material para que cumpla con los criterios legales necesarios para ser utilizados en vía pública, pasando controles de composición, granulometría, compactación y humedades.

Hasta hace poco no existía alternativa para la reutilización de la tierra extraída, lo que suponía un perjuicio doble para el medioambiente, al generar residuos y degradar el paisaje. Ahora, Aigües de Barcelona ha implantado este método en Barcelona y trabaja para extenderlo en el resto del Área Metropolitana.

El objetivo de Aigües de Barcelona es alcanzar anualmente las 40.000 toneladas de tierra reutilizada en los 23 municipios del área metropolitana donde suministra el agua. De esta manera, reducirá a la mínima expresión la utilización de materiales de cantera y el vertido de tierras.

REDUCCIÓN DE CO2

Esto también permitirá reducir la emisión de CO2. El director de la zona Barcelona Norte de Aigües de Barcelona, Bernat Rovira, considera que “si tenemos en cuenta la ubicación de la planta de áridos, el vertedero y la cantera, el transporte de la tierra sale más a cuenta con el sistema que estamos implementando".

En este sentido, Rovira destaca que "apostamos por la economía circular; reutilizando la tierra cerramos el circuito". Aigües de Barcelona realiza pruebas junto al Ayuntamiento de Barcelona para garantizar que las tierras tengan consistencia, que aguanten cargas, que no se hagan hoyos en la calle.