El futuro del recinto Palo Alto, situado en el distrito de Sant Martí, está en el aire. El acuerdo de cesión a la Fundación Privada Centro de Producción Artística y Cultural Palo Alto finaliza el próximo mes de abril y el Ayuntamiento quiere recuperar la gestión del mismo para dar mayor presencia a las entidades sociales, que hasta ahora desaparecidas de los usos del recinto.

Los responsables del Ayuntamiento y de la Fundación han mantenido una serie de conversaciones para intentar mantener el modelo de gestión que ha venido funcionando en los últimos 20 años. Sin embargo, el consistorio quiere llevar a cabo un proceso participativo para que los vecinos puedan dar su opinión respecto al uso que se debe dar a la instalación.

Además, el Ayuntamiento considera que las condiciones actuales de concesión del recinto no son los más favorables a los intereses del consistorio. Según una fuente conocedora de la relación entre la administración municipal y los gestores del recinto, la Fundación abona mensualmente unos 9.000 euros en concepto de alquiler, pero ingresa una cantidad que alcanza los 200.000 euros mensuales.

Estas cifras no han sido negadas por fuentes cercanas a la propia fundación, pero defienden que la gestión del recinto se hace sin ánimo de lucro y que las inversiones que se han realizado a lo largo de los años han sido cuantiosas y el mantenimiento del recinto supone unos gastos enormes. Desde la Fundación consideran que el duro trabajo que han llevado a cabo en los últimos años, no solo en cuanto a rehabilitación y conservación de un recinto que, según ellos, estaba destinado a desaparecer, sino también en la promoción de la cultura, debe mantenerse.

PROYECTO DE MARISCAL

Palo Alto fue un proyecto iniciado hace unos 25 años por el diseñador Javier Mariscal, que optó por trasladar su estudio a un recinto casi en ruinas que a lo largo de los años se ha convertido en un centro cultural y de diseño de primer orden. En este recinto del Poblenou, Mariscal da la posibilidad a los jóvenes artistas de mostrar sus creaciones ante el público. También se organizan eventos culturales de diversa índole.

Recinto de Palo Alto

Fuentes cercanas a la Fundación aseguran que son conscientes de que los tiempos han cambiado y de que abrir el centro a las entidades sociales es inevitable, pero defienden que es necesario continuar con la función de promoción de jóvenes talentos. Eventos como Palo Alto Market se han convertido en una cita obligada para los diseñadores noveles que buscan abrirse camino en sus respectivas disciplinas.

CONCURSO PÚBLICO

El periodo de concesión para la gestión del recinto finaliza el mes de abril del año próximo y es improrrogable, por lo que parece inevitable, pese a las conversaciones que mantienen ambas partes, que el Ayuntamiento elabore un pliego con las nuevas condiciones de la concesión y se abra un concurso público para conocer el futuro del recinto.

Esto significa que la Fundación que hasta ahora ha gestionado Palo Alto deberá presentar su proyecto de futuro de acuerdo con las exigencias del pliego de condiciones que se está elaborando desde el Ayuntamiento y que solo continuará gestionándolo en el caso de que su oferta sera la ganadora.

Otro problema que se puede presentar en la futura concesión es el precio de los alquileres que abonan los estudios de los creadores allí instalados, muchos de los cuales no podrán, muy probablemente, afrontar unos alquileres más elevados de los que vienen pagando hasta ahora. De hecho, en los últimos años han sido varias las empresas que, afectadas por la crisis, han abandonado el recinto. Soin ir más lejos, el propio Javier Mariscal tuvo que renunciar hace tiempo al estudio en el que desarrollaba su actividad y pasar a ocupar otro de un tamaño mucho menor.

Lo que es indiscutible es que, sea quien sea el próximo elegido para gestionar el recinto, la adecuación de los precios a la situación del mercado puede provocar la huida de las pocas empresas que todavía permanecen en el mismo, teniendo en cuenta además que parte de las instalaciones serán destinadas a uso público, tal y como pretende el Ayuntamiento.