El equipo de Ada Colau ha presentado este martes el borrador de los presupuestos de 2018, un documento abierto a la negociación con la oposición que contempla la inversión de 2.642,9 millones de euros. La fecha, el mismo día en que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, comparece en el Parlament con la amenaza de proclamar la independencia, no es ninguna coincidencia. Según el primer teniente de alcalde de la ciudad, Gerardo Pisarello, el consistorio pretende enviar un mensaje de "confianza y serenidad" a la ciudadanía y a los sectores económicos.

Las cuentas del ejercicio anterior levantaron mucha polémica, al quedar un remanente de 100 millones de euros en las arcas municipales. Para que esto no se pueda volver a repetir, el consistorio ha previsto un incremento del 2,4% en el gasto corriente y capital, cifra todavía pendiente de confirmarse tras las negociaciones con los grupos de la oposición, pues el gobierno en minoría precisa de algún apoyo para sacar adelante las cuentas.

COMPLICADOS APOYOS

Las primeras reacciones no han sido lo positivas que podía esperar el equipo de gobierno de Ada Colau. Desde Ciudadanos han afeado a la alcaldesa que presente los presupuestos en “momentos de incertidumbre y sin dialogar con la oposición”. La presidenta del grupo municipal de Cs, Carina Mejías, ya ha respondido al anuncio señalando que “va a ser muy difícil llegar a acuerdos cuando la presentación de los presupuestos se realiza de forma unilateral”.

Poco después, desde el Grupo Demócrata, Sonia Recasens reprochaba a Colau que su propuestas de presupuesto congela el gasto y las inversiones y acusa a la alcaldesa de que sus cuentas, “en lugar de dar estabilidad y certezas certifica la renuncia a ser el motor de promoción de la actividad económica de Barcelona”. Es por ello que lo califica como “un presupuestos triste, sin ambición, de frenazo de la economía”.

Para el PP, en cambio, su principal preocupación es que “los presupuestos 2018, deberían ser un antídoto contra los efectos nocivos del proceso independentista en la ciudad ya que se está parando de golpe el auge económico, que nos puede sumir en una profunda crisis económica en Barcelona, llevando a cabo por el proceso unilateral de independencia de Puigdemont, Junqueras y la CUP en Catalunya, con la complicidad de Colau en el Ayuntamiento de Barcelona”, según ha declarado Javier Mulleras, portavoz popular en el Ayuntamiento. El resto de grupos no se han posicionado todavía.

AUMENTO DE 62,4 MILLONES 

Pisarello ha presentado las cuentas incidiendo en el periodo 2015-2018, en el que se ha aumentado en 296 millones de euros. Respecto al pasado ejercicio contable, en el que se alcanzó un superávit de 100 millones de euros, el incremento se reduce a 62,4 millones.

Según ha declarado Pisarello en la rueda de prensa de presentación del borrador de las nuevas cuentas de la ciudad, el equipo de Colau pretende aumentar las partidas destinadas a mejorar el transporte sostenible o la vivienda. También se incrementa la inversión en el Pla de Barris.

Los presupuestos de 2018 contemplan una inversión de 408 millones de euros en gasto de medio ambiente o 175,1 millones a la mejora del transporte público. Cultura, concejalía en manos del líder socialista y socio de la coalición de gobierno, Jaume Collboni, dispondrá de 145 millones de euros de presupuesto, cifra superior a la destinada a vivienda, que alcanza los 133 millones.

Pisarello también ha asegurado que mantendrá "una buena liquidez para continuar pagando a sus proveedores en 30 días, tal como establecen las medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales”.