Aunque en general ven la vida con mucho más optimismo que los adultos, los niños barceloneses no están del todo satisfechos con la forma en la que viven. Casi la mitad de ellos cree que los adultos “no les escuchan ni les tienen en cuenta” y una cifra importante querría cambiar de barrio, de colegio e incluso de amigos. Estas son algunas de las principales conclusiones que se extraen de la primera encuesta a 4.000 escolares de entre 10 y 12 años (estudiantes de 5º y 6º de Primaria) realizada por el Ayuntamiento de Barcelona, un estudio pionero en España y cuyos resultados serán debatidos en una segunda fase con los propios protagonistas en las escuelas para que sirvan como herramienta de mejora.

La mayoría de los niños barceloneses puntúa sus vidas con notas de sobresaliente (entre un 9 y un 10). Sin embargo sus vidas tampoco son perfectas. Más de la mitad de los menores encuestados (53%) no está del todo satisfecho con su tiempo libre -dedicado en un 71% de los casos a hacer deberes y a estudiar durante cinco días a la semana; y prácticamente la mitad querría tener algo más de libertad y, sobre todo, querrían ser más escuchados por las personas mayores y pasar más tiempo con sus padres. “Esta propia encuesta es una forma de que los niños ejerzan su derecho a ser escuchados”, ha explicado la teniente de alcalde de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Ortiz (BeC).

COSAS DE ADULTOS

Pero igual que ocurre con los adultos, la opinión de los niños varía en función de las rentas familiares, del barrio donde viven y del barrio donde está su escuela “aunque de forma menos notoria que en los adultos”, ha matizado Ortiz. Mientras uno de cada tres niños que viven en los barrios de menores rentas no está satisfecho con su vida, la cifra se reduce al 27% en los barrios con mayores rentas. Pero si se tiene en cuenta el barrio en el que se estudia, el 35% del alumnado del distrito de Ciutat Vella se siente insatisfecho, mientras que la cifra cae al 24% en el distrito de Sarrià Sant Gervasi. No obstante, todos ellos están en general satisfechos con las cosas que tienen (87%), con independencia de su clase social, “porque valoran más las cosas inmateriales, como sentirse atendidos y escuchados, que las materiales”, ha subrayado la teniente de alcalde.

Al acercar la lupa a los resultados de la encuesta es cuando empiezan a aparecer esas cosas con las que los niños no están tan contentos. La primera es el colegio, pero no el hecho de ir sino el centro escolar. Un 42% no está satisfecho con su escuela y uno de cada cuatro encuestados (25%) ni siquiera con lo que aprende en el aula.

AMIGOS POCO AMIGOS

Parte de la culpa la tienen los amigos (o mejor dicho, los no amigos). El 34% no está contento con sus compañeros de escuela y un 25% con sus amigos en general. El dato más preocupante es que la mitad de los pequeños tiene la sensación de que sus compañeros de estudios no le ayudan en nada en clase. Este malestar no es gratuito: el 69% de los niños ha insultado o ha sido insultado alguna vez y el 60% ha pegado o ha sido pegado alguna vez vez.

Otro aspecto relevante es que uno de cada tres niños directamente no está contento con el barrio en el que vive. A esta cifra se incrementa hasta el 45% en el caso de los que encuentra deficientes los espacios para jugar y divertirse próximos a su casa y sube hasta la mitad (49%) el número de niños que no se siente seguro cuando pasea por su barrio.

Otra conclusión positiva que se extrae de la encuesta es que prácticamente no hay diferencias de opinión entre niños y niñas, que no empiezan a ver las cosas de forma diferente en función de su sexo “hasta llegar a la adolescencia”, ha explicado Ortiz. Como conclusión, cabe destacar dos datos preocupantes: el 27% de los niños no se siente satisfecho con su cuerpo y un 15% tiene dificultades para dormir.