Collboni avisó: si hay DUI y Colau la apoya, abandonaremos el Gobierno municipal. Muy posiblemente habrá DUI. Ahora bien, Colau ya ha avanzado que no la apoyará. Coalición a salvo. Pero todo el mundo sabe que un terremoto no es un único temblor. Puede tener varias réplicas. Más intensas, incluso. Y este viernes se han hecho notar en el salón de plenos. El pacto no se ha roto, pero el bloque independentista ha dejado al descubierto los descosidos ideológicos de ambos grupos.

“Rompan con el PSC”, le ha espetado el republicano Alfred Bosch a Colau, al recordarle las presuntas ambigüedades de los socialistas respecto a la "represión de Estado" del domingo. Palabras que casi se quedan cortas si se comparan con las de la cupaire Maria Rovira. En su opinión, la relación gubernamental con los socialistas debería ser “una vergüenza” para los comuns. Sí, ambos buscan la independencia de Cataluña, pero colateralmente también quieren acabar con el tándem municipal. En muy resumidas cuentas (ya que el debate ha durado lo suyo), el bloque soberanista pretende que la alcaldesa retire su mano a un grupo que condena la violencia en la cámara, pero cuyas cúpulas luego defienden la actuación policial. Contradicciones sin justificación alguna, consideran los soberanistas.

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TRIAS, CON LA ALCALDESA

Entre las espadas de republicanos y cupaires, este viernes el exalcalde Xavier Trias se ha puesto el traje de alcalde y ha tendido su mano a quien le destronó. “Alcaldesa, siempre me tendrá a su lado para la mediación y el diálogo”, le ha expresado. Eso sí, siempre y cuando Colau tenga claro cuál es su destino. “Nosotros sabemos donde queremos ir”, le ha recordado Trias. Buenas palabras que, sin embargo, también le ha comunicado su estupefacción por el comportamiento de la responsable política en estos últimos días. “Me deja impactado que no nos llame para nada; de llamar a los cónsules y no a los grupos”, le ha cuestionado.

En todo caso, Colau no ha llamado a los cónsules para comunicarles cómo será la República Catalana. Los comuns están más que alejados de ese objetivo. Tal como ha comunicado Gerardo Pisarello, su objetivo es reformar España: “Juntos y juntas podemos hacer grandes cambios”. Sin embargo, Pisarello en ningún momento se ha pronunciado sobre aquellos que ya han desconectado de España. Considera que “el Estado de las autonomías se ha agotado”, pero su solución tiene toda la pinta de ser algo más parecido a la tercera vía que no a un autogobierno absoluto. Por lo menos, su discurso, basado en la plurnacionalidad, la inclusión y el republicanismo, así lo ha dado a entender.

PP Y C'S, LA LEY QUE NO DIALOGA

Si bien desde la bancada socialista Jaume Collboni ha considerado que “el diálogo sin legalidad es esteril” y que “la legalidad sin diálogo es ineficaz”, PP y C's se han cerrado en banda. En este sentido, aunque Collboni les ha dejado sembrado el campo en matizar que “la solución no serán una DUI”, “ni la aplicación del 155, tenga la forma que tena”, las formaciones unionistas han pasado por encima de todo en tropel.

Desde Ciutadans, Carina Mejías ni se ha solidarizado con unos heridos que, en su opinión, han sido “lanzados a la calle” por Puigdemont. Además, la líder naranja ha asegurado que no va a “participar” en “la criminalización de los cuerpos policiales”. Por su parte, el popular Alberto Fernández Díaz se ha cargado su propio castillo de naipes. Desde su posición era difícil construir un discurso que apagara el incendio, pero en un golpe de efecto ha tirado el cóctel molotov al corazón de la sala en comparar los supuestos señalamientos de esteladas con quienes ponían la estrella de David.