El hasta ahora Director de la Oficina para la Transparencia y las Buenas Prácticas del Ayuntamiento de Barcelona hace las maletas. Joan Llinares se ha despedido esta mañana de su cargo, junto a su sucesora, Sílvia Vernia. ¿Dónde se va? Al lejano oeste de la corrupción. En este caso, el camino le dirige al sur. El 30 de junio se incorporará a la Agencia de Prevención y Lucha contra el Fraude y la Corrupción de la Comunidad Valenciana.

EL PALAU

La marcha de Llinares deja hecha toda una obra en materia de transparencia. Ahora será Vernia quien la tenga que afianzar. “Tengo una faena compleja para mantener el nivel, pero creo que los fundamentos están muy consolidados”, ha evaluado la que hasta ahora era su mano derecha. Paradójicamente, la última batalla de Llinares en el Ayuntamiento ha sido la misma por la que fue elegido “sorpresivamente”. Limpiar la imagen del Palau de la Música. En opinión de Llinares, “hemos hecho todo lo que podíamos hacer”.

Tal como ha considerado el teniente de alcalde, Jaume Asens, "es una buena noticia que un referente de la lucha para la transparencia y la corrupción haga esta labor”. En Valencia le esperan más de 50 casos abiertos y aquellos que todavía le puedan esperar bajo las alfombras. Aquí, en tierra municipal, será la licenciada en Derecho por la UB y máster en Derecho Público y Organización Adrminsitrativa de la UPF la que deberá continuar la labor de esclarecer dónde va a parar realmente el dinero público y si realmente hay tratos de favor en la ciudad. 

EL LEGADO

La labor de Llinares se ha centrado básicamente en habilitar toda una serie de herramientas para poner coto a la que es la segunda preocupación de la ciudadania: la corrupción (solo por detrás del paro). Según los datos que ha ofrecido en la rueda de prensa, el organismo que hasta ahora ha dirigido, ha recibido 235 mensajes en el buzón ético, el cual se puso en marcha el pasado 20 de enero. Es decir, unos 13 por semana. De hecho, La Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia ya se han puesto en contacto con la Casa Gran para emular el sistema. En Catalunya, en cambio, solo lo aplica la Oficina Antifrau. Ni la Generalitat de Catalunya ni ninguna otra administración lo ofrecen a los ciudadanos para denunciar posibles irregularidades.

En el caso del Ayuntamiento, el método se verá reforzado con una línea telefónica confidencial y anónima para denunciar posibles casos de corrupción. Por lo menos los hackers no pueden pinchar (todavía) las líneas telefónicas protegidas. De hecho, no será la única medida que pondrá en marcha de aquí a unas semanas. Como “esencialmente la corrupción se produce por las vías de la contratación”, ha aventurado el ahora ya ex-director, el consistorio pondrá en marcha una aplicación móvil en la que se colgarán todas las subvenciones y contratos para que sean públicos. Una línea sobre la cual, la Casa Gran ya ha abierto una investigación sobre un centenar de subvenciones de más de 100.000 euros otorgadas en los ejercicios del 2014 y el 2015. Alguna que otra alarma ya les ha saltado en la revisión de estas, han explicado

Si bien Llinares ha señalado que el consistorio “ha tenido y tiene un buen prestigio en su funcionamiento y en sus garantías”, ha incidido en que su labor siempre ha tratado de reforzar cualquier punto flaco que pudiese tener la administración local ante la corrupción. “Es un fenómeno que en potencia está ahí y que seguirá estando porque la naturaleza humana es así, pero que penetra sobretodo donde no hay métodos de protección”, ha recordado.