Con media ciudad más allá del Besòs y del Llobregat, y la otra mitad tostándose sobre el asfalto, la oposición política no cierra por vacaciones. Si bien el mono-tema del año pasado fueron las personas que se dedican a la venta ambulante, este año las acciones reivindicativas de algunos colectivos se han convertido en la nueva punta de lanza contra el ejecutivo de Ada Colau. La alcaldesa, por ahora, ha expresado que “protestar por el turismo no puede pasar nunca por intimidar personas ni dañar equipamientos” y ya ha anunciado que denunciará el ataque.

COMISIÓN EXTRAORDINARIA

La coyuntura turística ha ido subiendo los centígrados hasta el punto de que el grupo municipal Demòcrata y el PP han forzado para el próximo lunes una comisión extraordinaria de la Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación y Seguridad y Prevención. ¿El objetivo? Que el ejecutivo de Colau dé explicaciones “sobre los últimos hechos violentos ocurridos en el sector del turismo”, según ha informado el PP en un comunicado.

Al parecer, la gota que ha colmado el vaso son las últimas acciones que han llevado a cabo los grupos políticos Arran y Endavant. De hecho, estos últimos han publicado un vídeo este viernes donde enseñan cómo pinchan ruedas de bicicletas de alquiler y llenan de super glue cerraduras de empresas dedicadas al turismo. Unas acciones encaradas a denunciar los 'males' que genera el turismo de masas sobre la ciudad, y de las que todo el mundo saca rédito político: unos por la difusión de la campaña y los otros para cargar de pólvora sus acometidas contra Colau.

TODO VALE

Los colectivos que maldicen el turismo tienen muy clara la estrategia a seguir. El punto flaco de un sector que parece gigantesco es más que evidente: la inseguridad. A nadie le gusta ir a desconectar a una ciudad donde se va a sentir amenazado por sus ciudadanos y es este punto el que los grupos reivindicativos explotan con las pintadas y las acciones simbólicas. Sin embargo, esta forma de actuar ya ha recibido fuego cruzado desde la ideología antagónica. Tanto PP como C's han reciclado un término relacionado con el entorno de ETA para desacreditar a Colau. Lo que hasta ahora era 'turismofobia' ahora ha pasado a ser 'turismo borroka'.

Sin embargo, el choque de discursos políticos vuelve a dejar en mala posición a los miembros del Gobierno municipal. Si bien algunos de ellos ya participaron en movilizaciones como las de la Barceloneta en el mandato de Xavier Trias, ahora han de tragar con el sapo de las condenas verbales. La próxima: el lunes a las 17 horas. Seguramente será el alcalde accidental, Jaume Collboni, quien repita el mantra que ya ha verbalizado estos últimos días. Condenar los ataques no le resultarán ningún problema. Más interesante resultará saber qué representantes de los 'comuns' se hacen suya la condena con la misma energía del socialista y qué métodos plantearán para encauzar las acciones reivindicativas.