La primera sesión abierta de la esperada comisión de investigación sobre las irregularidades de la empresa municipal Barcelona Regional (BR) durante el mandato del exalcalde convergente Xavier Trias no ha estuado a la altura de las expectativas generadas. Los testimonios -funcionarios y técnicos- que han comparecido y respondido a las preguntas de todos los grupos municipales han aportado un aluvión de datos que corroboran que la gestión de BR entre 2011 y 2014 fue, cuanto menos, opaca. Sin embargo, no se han atrevido a ir más allá y han elududo con elegancia atribuir a nadie responsabilidades políticas.

La comisión de investigación, presidida por el concejal de Ciudadanos (Cs) Santiago Alonso, ha escuchado a la letrada municipal, Rosa Maria Sánchez, a la interventor delegada, Carme Torres, al auditor Jordi Vicente y al actual subdirector general de BR, Juan Carlos Montiel. Todos han coincidido en un mismo diagnóstico: como mínimo hubo “irregularidades administrativas” en la empresa pública mientras estuvo bajo la tutela del exedil convergente Antoni Vives.

OPERACIONES OSCURAS

Las intervenciones han reafirmado la existencia de una gestión oscura en BR y de operaciones realizadas a espaldas del propio consejo de administración de la empresa. Los testimonios han reconocido que Barcelona Regional (a través de la mercantil Agrupación de Interés Económico (AIE) Barcelona Strategical and Urban System (BcnSus) impulsó proyectos internacionales para los que no tenía autorización expresa del Ayuntamiento de Barcelona, que resultaron ruinosos y costaron a las arcas públicas, al menos, 940.000 euros.

Además, la empresa municipal contrató irregularmente a dos personas: Jesús Arévalo Bravo, alcalde de Cervelló entre 2011 y 2015, y a Antoni Miquel Cerveró -conocido popularmente como Leslie en su época como cantante de Los Sirex, un asunto que llegó a los tribunales y que está pendiente de una inminente resolución judicial como explicó. También se corroboró la adjudicación de contrataciones directas (una de ellas a una empresa de Pere Pujol Ferrusola) y de desvío irregular de partidas a proyectos para los que no había presupuesto.

Pero lo que nadie confirmó, pese a la insistencia de la portavoz de Ciudadanos, Carina Mejías, es que de las irregularidades detectadas se pueden derivar responsabilidades políticas. “Nuestro informe es técnico no se puede hablar de responsabilidades politicas”, han reconocido las letradas municipales. Y en la misma línea se ha posicionado el auditor Vicente: “A nivel politico no lo sé si hay responsabilidades”.

POSICIONAMIENTOS IDÉNTICOS

El resto de la comisión ha sido un intercambio de posicionamientos de los grupos políticos idénticos a los que han mantenido en los últimos meses, desde que el pleno aprobó -(a petición de Cs y con el apoyo de Barcelona en Comú (Bec)- la creación de la comisión. Y eso que el representante del BeC en la comisión, el teniente de alcalde Jaume Asens, ha pedido a los asistentes que intentaran “evitar ideas preconcebidas”.

El concejal de Demòcrates, Jordi Martí, ha seguido defendiendo a los suyos a capa y espada y ha calificado la comisión de investigación como “un intento para desgastar” la gestión del exalcalde Trias, y “manchar” su imagen. “Estamos convencidos de la buena gestión global del alcalde Trias, que tiene un reconocimiento internacional”, ha aseverado Martí.

Menos condescendiente se ha mostrado Carina Mejías, quien ha incidido en la necesidad de que explique cómo beneficiaron los ruinosos contratos internacionales de BR a los barceloneses, recordando que fueron “ejecutados por decisiones políticas”.

CONCLUSIONES EN JUNIO

También en su línea habitual, Jordi Coronas (ERC) y Javier Mulleras (PP) han vuelto a insistir en que se amplíe la investigación a mandatos anteriores a los de Trias, todos ellos con mayoría socialista. Este vano intento de buscar más atrás (al que se ha mostrado predispuesto el propio Asens) ha molestado al edil del PSC Daniel Mòdol, que ha defendido el buen hacer de BR y ha dejado caer a sus socios en el gobierno de BeC que igual tienen "cierta obsesión por buscar, ahí donde tal vez no hay nada” cuando está claro que las irregularidades se produjeron durante el mandato convergente.

Se espera que al menos haya una segunda sesión de la comisión de la investigación a la que podrían ser citados testimonios más jugosos como el del propio exconcejal Vives, aunque no está claro si se avendría a participar. Lo que si está claro, es que el objetivo es que las conclusiones de la comisión -sean las que sean- lleguen “en junio de 2018” como ha adelantado Alonso.