Ada Colau romperá con el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona. Las bases de Barcelona en Comú han votado en contra de seguir manteniendo el pacto de gobierno en el consistorio en la consulta interna que el partido de la alcaldesa ha celebrado desde el jueves hasta el domingo. El primer teniente de alcalde y mano derecha de Colau, Gerardo Pisarello, ha anunciado que gobernarán en solitario y que intentarán llegar a acuerdos concretos con todas las fuerzas políticas, algo que se prevé muy difícil. "No nos gusta la política de bloques", ha manifestado.

Los resultados de la votación han sido algo más ajustados de lo que en principio se podía pensar. Según ha explicado el portavoz de Barcelona en Comú, Enric Bárcena, han participado 3.800 personas de las 10.000 previstas. 2.059 votantes, un 54,18%, se han inclinado por dar por acabado el pacto con el grupo que encabeza Jaume Collboni, mientras que 1.736, un 45,68%, eran partidarios de mantener el acuerdo de gobierno. El resto de votos ha sido en blanco. 

El motivo de la consulta ha sido el apoyo de los socialistas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. Tanto Colau como Pisarello se han cansado de repetir que el pacto con el PSC funciona bien en lo que se refiere a la gestión de la ciudad, pero que consideraban “muy grave” estar al lado del PP en la crisis política e institucional de Catalunya. La pregunta que se ha hecho a las bases de Barcelona en Comú era: ¿Barcelona en Comú debe poner fin al pacto de gobierno con el PSC en la ciudad para gobernar en solitario?

DERECHOS AFECTADOS

Pisarello ha lamentado la posición de los socialistas catalanes. "Me hubiera gustado no tener que hacer esta consulta, pero en los últimos meses han pasado en Catalunya hechos muy graves, que han afectado a derechos y libertadas básicas de los ciudadanos" y el PSC ha ido de la mano de PP y Ciutadans.

Las diferencias entre Barcelona en Comú y el PSC se han ido haciendo evidentes a medida que se acercaba el Referéndum y en días posteriores. En recientes votaciones en el pleno municipal sobre la aplicación del 155 y el reconocimiento del Govern cesado como el legítmo de Catalunuya, ambos partidos votaron distinto pese a formar coalición de gobierno.

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Gerardo Pisarello (con americana) y Enric Bárcena, en rueda de prensa / JORDI SUBIRANA

El teniente de alcalde ha añadido: "Hemos hecho lo posible para que los socialistas cambiaran esta posicion, pero no ha sido posible. Incluso, pese a las discrepancias que hay dentro del socialismo, entre las bases y algunos alcaldes, por la aplicación del artículo 155", ha subrayado Pisarello.

La mano derecha de Colau cree que la aplicación del 155 "es una pieza más de un proceso de recentralización autoritaria", y opina que "si el PSC hubiera consultado a sus bases la política a aplicar sobre este artículo de la Constitución no hubiera sido necesaria la consulta de Barcelona en Comú".

UN AÑO Y MEDIO EN MINORÍA 

La ruptura de los comunes con el PSC se produce a un año y medio de las próximas elecciones municipales –previstas para mayo del 2019-- y Colau gobernará de nuevo en solitario, como ya hizo durante el primer año de mandato, entre el verano de 2015 y mayo de 2016, cuando se firmó el acuerdo de gobierno con los socialistas.

De entrada, esto supondrá que los concejales de Barcelona en Comú deberán asumir las carteras que ahora ostenta el PSC, entre otras promoción económica, comercio, patrimonio, juventud vejez, además de los distritos del Eixample, Sant Andreu y Sarrià-Sant Gervasi.

Pisarello ha anunciado que el grupo municipal que dirige Colau se reunirá el lunes para marcar el nuevo rumbo del consistorio y ver cómo se reparten las áreas y los distritos. En cualquier caso será más trabajo para un grupo con 11 concejales de los 41 que hay en el pleno municipal. Con el PSC eran 15 y también estaban en minoría.

"Rechazamos la política de bloques. No son buenas para la ciudad, ni para Catalunya. Buscaremos los acuerdos necesarios con todas las fuerrzas municipales. Barcelona necesita llegar a acuerdos concretos para consolidar las líneas de nuestro gobierno", ha apuntado Pisarello. 

Sin embargo, la tarea se prevé difícil. El primer escollo que deberá superar el gobierno en minoría será el presupuesto para el próximo año. Pisarello considera que su presupuesto es bueno para impulsar políticas sociales, por ejemplo, pero con el proceso independentista de por medio y las recientes críticas de Colau al Govern cesado, difícilmente ERC o PDeCAT apoyarán los números de Colau.

PP y Ciutadans pocas veces dan agua a la alcaldesa. El PSC, herido en su orgullo, negará hasta el saludo a Colau. Y contar sólo con el imprevisible apoyo de la CUP, no servirá de nada al gobierno municipal.