Con unos precios de alquiler cada vez más altos y unas administraciones que hasta el momento se han mostrado incapaces de regular un mercado fuera de control, un grupo de vecinos de Barcelona ha decidido unirse para crear el Sindicato de Inquilinos con el objetivo de defender el derecho a la vivienda y un alquiler “asequible, estable, seguro y digno”, tal y como explican en su manifiesto fundacional.

Se trata de una iniciativa que ya existe en muchos países europeos, sobre todo del norte de Europa. En Suecia, por ejemplo, el sindicato de inquilinos fue fundado en 1923 y cuenta con más de medio millón de afiliados, por lo que funciona como un auténtico grupo de presión ante empresas y administraciones. En Alemania los inquilinos afiliados han logrado cuantiosas rebajas en los recibos de los suministros o asesoramiento legal en caso de conflicto con los propietarios.

BARCELONA TIENE POTENCIAL

Según datos del Ayuntamiento de Barcelona, alrededor del 30% de los barceloneses vive de alquiler, una cifra superior a la media española (que ronda el 21%), pero muy lejos de otras ciudades como París o Berlín, donde el porcentaje ronda o supera el 50%. En este contexto, y aunque el recorrido de la iniciativa es incierto, Barcelona tiene un gran potencial para aglutinar a una buena parte de los inquilinos.

“El Sindicato nace como una iniciativa transversal, pero con una clara conciencia política y colectiva”, señalan desde la plataforma. Bajo la premisa de que la unión hace la fuerza, la nueva organización se presentará en sociedad el próximo viernes “para reivindicar conjuntamente nuestros derechos e incidir en todos los ámbitos administrativos y de gobierno”.

MERCADO PROBLEMÁTICO

El mercado de alquiler en Barcelona ha sufrido mucho en los últimos años. Solo el año pasado los precios subieron un 9%, según estadísticas oficiales de la Generalitat. Si se atiende a las estadísticas de portales inmobiliarios como idealista.com, han subido un 16,5% y han situado a la ciudad como la capital más cara del país con 17,9 euros por metro cuadrado. 

La proliferación de pisos turísticos ilegales, la imposibilidad de acceder a créditos para compra de la vivienda y la creciente demanda entre residentes extranjeros son algunas de las causas de estos incrementos. “Queremos combatir esta nueva burbuja inmobiliaria que ataca a nuestra ciudad, basada en el incremento especulativo y abusivo del precio de los alquileres”, reivindican.

En el otro lado de la moneda está la precarización del trabajo y los bajos sueldos, que impiden que mucha gente acceda al mercado de la vivienda en general. Mientras el precio medio de los alquileres en Barcelona es de 800 euros, el sindicato asegura que un tercio de la población “cobra menos de 843 euros al mes” (una cifra que, si bien no ha podido ser contrastada por este medio, estaría en consonancia con los datos del sindicato de técnicos de Hacienda Gestha, que calcula que el 47% de la población española vive con menos de 1.000 euros al mes).