Entidades sociales han visto incrementarse las okupaciones o intentos de okupación de pisos destinados a vivienda social que gestionan a través de la fundación Hàbitat3, impulsada por la Taula d'Entitats del Tercer Sector. Estas okupaciones les han obligado a aumentar el gasto en medidas de seguridad y a sortear una gestión más difícil, a la vez que "aflora la problemática de que no hay vivienda" para personas vulnerables.

El director de Hàbitat3, Xavier Mauri, ha señalado en una entrevista con Europa Press que afrontan esta situación con una doble preocupación. Por un lado, una ocupación "entorpece" la actividad de la entidad y retrasa la entrada de una familia vulnerable, y además muestra la magnitud de una problemática que no es puntual. La fundación tienen un piso okupado, en el que hay una familia con la que trabajan los servicios sociales, y ha sufrido otras tres y hasta 15 intentos.

CAUSAS DE LAS OKUPACIONES

Entre las causas, Mauri señala el aumento de personas que han perdido su hogar en desahucios o por motivos económicos y que no encuentran pisos a precio asequible: "La capacidad de la administración es la que es, y a veces no se puede dar la respuesta que necesitan", a la vez que hay mafias que hacen negocio de la miseria ajena, que abren los pisos y los venden o alquilan.

Las okupaciones se han producido en el último año en pisos vacíos de entidades financieras en Barcelona, mientras que han habido intentos en otras poblaciones: "Sobre todo son los barrios donde hay más viviendas vacías, que ha sido donde ha habido más desahucios" y han sido más castigados por la crisis, como Ciutat Meridiana y el Besòs.

MÁS GASTOS PARA HÀBITAT3

Para evitar estas okupaciones, Hàbitat3 tiene que incrementar el gasto por piso en un mínimo de 1.500 euros en alarmas y otras medidas -en un caso tuvieron que poner un vigilante durante tres días-. Tener un piso okupado también significa dejar de tener ingresos del alquiler social y asumir gastos en recuperar la vivienda (como gestiones de la entidad y judiciales), con alrededor de 10.000 euros de gasto por piso.

Cuando se produce una okupación, la fundación valora la situación y cuando se trata de personas vulnerables inicia una mediación, a la vez que informa a los ayuntamientos, por si pueden aportar soluciones. "Tratamos de hacer el menor mal posible a las personas", y en un caso consiguieron que se fueran voluntariamente, pero en otros han abierto procesos judiciales, y en uno en el que no había menores ni hubo acuerdo, llegaron a echarlos.

SITUACIONES "CRONIFICADAS"

La entidad cuenta con 340 viviendas, entre las que hay un 80% de particulares, y en las que atienden a 1.050 personas en situación de exclusión social y con pocos recursos, con problemáticas como discapacidades, problemas de salud mental, jóvenes extutelados y personas sintecho. "Estamos viendo situaciones cada vez más cronificadas. Hay gente que lleva mucho tiempo en paro y sin trabajo, y esto al final les lleva a otros problemas, de salud y de salud mental". Y cada vez tienen más dificultades para encontrar trabajo y se ven más excluidos del mercado laboral.

La entidad ha comprado en el último año 16 viviendas acogiéndose al tanteo y retracto que recoge un decreto aprobado por el Govern en marzo de 2015, con pisos procedentes de ejecuciones hipotecarias posteriores a abril de 2008, siendo la primera entidad social en todo el Estado en comprar viviendas a través de este sistema. Desde Hàbitat3, que espera llegar a 20 pisos adquiridos en los próximos meses, ha felicitado al Ejecutivo catalán por la medida y por comprar pisos, igual que han hecho algunos ayuntamientos, si bien ha lamentado que no “haya un apoyo para que tengamos más recursos para poder comprar".