Descubrir, proteger y conservar los cientos de mosaicos artísticos que oculta la ciudad de Barcelona. Ese es uno de los propósitos de la iniciativa El mosaic del meu barri puesta en marcha por el Servicio de Arqueología de Barcelona para salvaguardar un buen número de piezas artísticas, la mayoría de las cuales están ocultas al público en general y cuyos propietarios desconocen su valor real.

La idea surgió cuando Barcelona fue elegida como sede del 13º Congreso del Comité Internacional para la Conservación de Mosaicos (ICCM), que se celebrará del 15 al 20 de octubre de 2017. La gran novedad aportada por Barcelona ha sido que este congreso se centrará no exclusivamente en los mosaicos de la época romana, como se venía haciendo hasta ahora, sino que se fijará en los mosaicos de todas las épocas, estilos, materiales y técnicas.

Mosaico en el suelo de una farmacia en la calle Ferrán. / CR

PUNTO DE PARTIDA

"Cuando Barcelona fue elegida como sede del congreso", dice Montserrat Pugès, responsable de Intervenciones en el Patrimonio del Servicio de Arqueología de Barcelona y una de las principales impulsoras del proyecto, "hicimos una propuesta diferente que fue no centrarnos sólo en los mosaicos de la época romana sino abrir el abanico".

A partir de ahí, buscar la colaboración ciudadana fue el objetivo básico, por lo que se ofrece la posibilidad de dar a conocer los mosaicos existentes en edificios particulares para protegerlos, conservarlos y que entren a formar parte del patrimonio artístico y cultural de la ciudad. "La verdad es que nos ha sorprendido la respuesta de la gente. Y cada día nos sorprenden nuevos descubrimientos de mosaicos. Hay personas que nos envían fotos de varias estancias de su casa con varios mosaicos diferentes", comenta Kusi Colonna-Preti, historiadora del arte, diplomada en Conservación-Restauración y otra de las impulsoras del proyecto. "Lo más importante es que la gente haya aceptado abrir las puertas de su casa. Los mosaicos que están en la calle los podemos ver, pero los de las casas no, y la gente se ha involucrado. Nosotros respondemos a todos los que nos envían fotos. El simple hecho de que lo hagan ya es un paso a la concienciación para la conservación de este patrimonio".

Fachada de la farmacia Escribà en las Ramblas. / CR

IMPLICACIÓN

El proyecto está concebido para dar la importancia que se merecen esas obras de arte que hasta ahora han pasado casi desapercibidas. "Estamos acostumbrados a contemplar el patrimonio construido, como los edificios, pero sin apenas fijarnos en los elementos decorativos. Queremos que se consideren todas las partes como un todo. No queremos que en muchos edificios se conserven las fachadas y se destruya el interior porque parece que no tenga interés", firma Montserrat Pugès.

Son plenamente conscientes de que su trabajo debe ir acompañado de iniciativas de la administración para la protección de este singular patrimonio. "Cómo de momento no podemos ir más allá de la protección", afirma Kusi, "hemos apostado por la prevención. Queremos que la gente sea consciente del valor que tiene lo que hay en su casa. Si conseguimos que la gente sepa que lo que tiene en casa es una obra de arte y que es bueno preservarla, habremos dado un gran paso adelante. Hay que conseguir que tengan interés en conservarla. Ahora estamos en esa fase".

"Al congreso vendrán expertos de todo el mundo", interviene Montserrat, "y las valoraciones que se saquen nos ayudarán para decidir hacia dónde vamos en los próximos años. Porque este es un proyecto a largo plazo y la constancia va a ser muy importante. Del éxito de este proyecto dependerá que podamos ir a las administraciones con las cifras de este patrimonio que hay que conservar".

Mosaico del siglo XVII en el Antic Hospital de la Santa Creu.

PATRIMONIO ÚNICO

Cuentan a su favor no solo con la gran aceptación que el proyecto ha tenido entre el público, si no con el hecho de que Barcelona sea una ciudad única en este aspecto. "Si te vas fijando por la calle, ves un montón de mosaicos en los que antes ni te había fijado", dice Kusi. "Pero, además, hay cientos de mosaicos en casas particulares. Hay que tener en cuenta que Barcelona ha sido ciudad romana, pero también modernista. Y hay mosaicos hechos con técnicas muy diferentes, que ofrecen una riqueza excepcional. Y durante el siglo XX hubo un gran espíritu de renovación, de probar nuevas cosas, que dejaron obras extraordinarias. Y eso no ocurre en todas las ciudades. Y ese es un patrimonio maravilloso que no podemos dejar perder".

Continuar el proyecto más allá del congreso es básico para lograr los objetivos deseados por sus impulsores. "Tenemos previsto da charlas en los barrios, hacer exposiciones,... Debemos planificar cómo continuar con este proyecto en los próximos años, pero también sabemos que no podemos hacerlo sin el apoyo de otros organismos oficiales. Pero el primer paso ya se ha dado", afirma Montserrat.

Pasiilo en una vivienda particular en el barrio de Gracia.

Una de las mayores sorpresas que se han llevado desde que se inicio el proyecto ha sido saber que todavía hay empresas que se dedican a fabricar mosaicos y que llevan a cabo talleres para enseñar a personas interesadas las técnicas de fabricación de estas piezas. "Nos han hablado de talleres de Barcelona que hacía mosaicos muy especiales. Eran producciones muy cortas que hay un gran peligro de que desaparezcan. Y nos interesa mucho que ese tipo de mosaico popular este catalogado en un archivo. Podemos decirle a la gente cómo conservarlos", dice Kusi. "Y hay empresas", añade Montserrat, "que se han puesto en contacto con nosotros porque hacen elementos, como alfombras, basados en mosaicos. Y eso es muy interesante, ya que también es una manera de conservar este patrimonio".

Hasta este momento, el proyecto ha logrado registrar 376 mosaicos, la mayoría de los cuales son de propiedad particular. Esta cifra demuestra el enorme interés que ha despertado la iniciativa, que además ha llegado a prácticamente todos los barrios de la ciudad. Catalogarlos y tomar las medidas necesarias para su correcta conservación permitirá a la ciudad mantener vivo un patrimonio artístico y cultural de enorme valor.

Mosaico en el suelo de un local comercial. / CR