Si te sobra el dinero, continúa leyendo. Si no tienes ni para pipas, también. Después de darnos un buen baño con sales minerales para quitarnos de encima la mugre de los cutre-pisos del otro día, visitamos de forma exprés los habitáculos más 'cool' que ofrecen los portales inmobiliarios de Barcelona. Mini-pisos solo aptos para los que mean colonia.

La infra-vivienda no solo viste de grasa los azulejos. También instala mesas Bjursta sobre suelos laminados Präire, que leído así mola mucho (hasta que te das cuenta que son muebles del Ikea-low-price). Muchos creerán que los pijo-alquileres de cuatro metros cuadrados se suelen encontrar en el Upper-Diagonal. Falso. La mayoría posiblemente sean antiguas habitaciones de burdel reconvertidas en pisos de lo más fashion. Ciutat Vella y Poble Sec mandan en este nicho de mercado.

PISOS PARA VOMITAR ARCO-IRIS

Tener mucho espacio es 'mainstream'. Ahora se lleva 'el intimismo'. Viviendas de 20 y 30 metros cuadrados, vaya. ¿Porqué son más baratas? No precisamente... Más bien porqué son kitsch, cuquis, acogedoras y toda esa serie de adjetivos que hacen vomitar arco-iris hasta al gatito de Shreck. Ideales para solteros con mucho dinero para quemar.

Para que se pueda comparar objetivamente, hay que tener en cuenta que si el (alto) precio del alquiler está en los 18 €/m2 en Barcelona, el valor del metro cuadrado de estos zulos está inflado a más del 100%. Colocar una mesita que ocupe dos metros cuadrados en medio del ridículo salón-cocina-habitación corresponde a ocupar entre 60 y 70 euros de la cuota mensual.

Somier hecho con pales probablemente robados del almacén de al lado

Efectivamente, hay infravivendas de 20 metros cuadrados que se alquilan por 650 euros. Otras, con 10 metros cuadrados más, suben hasta los 1.200 euros. Prácticamente el doble. ¿Cambia mucho la situación el barrio? El primer loft está en el Gòtic, el segundo en el barri de Sant Pere, Santa Caterina i el Born. Tal vez el precio dependa de si una zona es más o menos hipster que la otra.

LLEGAR A TODO DESDE UNA MISMA SILLA

Lo bueno de estos zulos es que presentan posibilidades de lo más cómodas. Algunos tienen la cama situada junto a la cocina, para poder hacer la comida en pose romana. Otros ofrecen lavabos lo más eficientes: dos metros cuadrados para cumplir con las necesidades escatológicas. Para algunos incluso contar con 'ducha' es un tema a destacar.

Taza de váter con la mangera de la ducha a menos de medio metro, compartiendo espacio

Incluso hay propietarios que podrían destacar en las descripciones una especie de bono-gym. En la Barceloneta se ofrecen atalayas de 30 m2 por más de mil euros. O lo que viene a ser lo mismo: sextas plantas sin ascensor a precio de oro. Un ejercicio físico que tampoco parece ir acompañado de un instrumentario culinario muy completo. Solo dispone de un metro de mármol con la vitrocerámica para camping.

Luego, una insípida mesa puede servir tanto de superficie para cortar el pollo, hacerse las rayas de coca o repasar las últimas tendencias indie desde el Mac. Al fin y al cabo, la intención es mantener la casilla de 'amueblado' en verde. Cuatro muebles con pinta de ser de diseño que lo único positivo que tienen es la reducida superficie por la que pasar el trapo del polvo. Aunque si alguien es capaz de pagar mil lereles por 20 metros cuadrados, también es capaz de contratar un servicio de la limpieza para que le haga el sofá-cama.