La licitación de obra pública está bajo mínimos. Y no solo en número de proyectos, sino en prestigio y credibilidad. El último ejemplo, las obras de las Glòries. Después de un sobrecoste de casi el 20% y 19 meses de retraso, el Ayuntamiento ha decidido rescindir el contrato y comenzar el proceso desde cero. “Necesitamos un nuevo modelo de gestión”, ha explicado el presidente de la Comisión de Infraestructuras de Foment del Treball, Joaquim Llansó. Ha puesto el ejemplo de Glòries como podría haber puesto otros.

Obras licitadas a la baja (la UTE que ganó el concurso en las Glòries ofertó 60,1 millones, un 24,3% menos respecto al precio de licitación) que luego han acabado costando prácticamente lo mismo. “Los proyectos deben pagarse bien. Además de la baja del 24%, el proyecto no había previsto toda una serie de problemas porque no se hicieron los ensayos necesarios”, ha recordado Llansó, que considera que la mayoría de retrasos se habrían evitado con una mayor partida en el proyecto de ingeniería. Con todo, desde Foment hubieran preferido que una rescisión pactada.

UN PROBLEMA GENERALIZADO

Llansó ha abogado por dejar de hablar de “modificados” y acabar con las licitaciones basadas “en un precio muy barato para luego modificarlo”, ya que es una práctica que genera más problemas que otra cosa. “¿Cuántas constructoras extranjeras han trabajado en España en los últimos 40 años”, se preguntaba. La respuesta es muy pocas o casi ninguna porque las licitaciones públicas priman sobre todo el precio de la oferta, que se logra ajustando márgenes en estudios previos y otras partidas técnicas. 

El presidente de la Comisión de Infraestructuras ha puesto un segundo ejemplo. El anterior presidente de Adif, Gonzalo Ferré, destituido a finales de 2016, se vanagloriaba de “adjudicar obras con un 54-55% de bajas”, llegando incluso al 75% en algún proyecto. Desde entonces, el gestor de infraestructuras ferroviarias, que entre otros proyectos tiene pendiente la construcción de la estación de La Sagrera, ha tenido que rescindir 19 obras y están intentando arreglar una veintena más.

Salvador Guillermo, Joaquim Llansó y Francisco Gutiérrez durante la presentación de Foment / XFDC

MÁS TRANSPARENCIA Y EFICIENCIA

Otro de los cambios que pide Foment es implantar un sistema de control para que “las administraciones públicas rindan cuentas” durante todo el proceso. En la actualidad solo están obligadas a realizar el trámite de audiencia pública cuando se ha aprobado un proyecto. Para el director de Economía de la patronal, Salvador Guillermo, las administraciones “deberían hacer el trabajo de seguimiento con una ficha informativa actualizada” para que los ciudadanos puedan conocer el estado de ejecución de los proyectos.

En un momento en el que la inversión en obra pública es mínima (el año pasado la partida del Estado en Catalunya fue un 35% inferior a la de 2014 a pesar de la recuperación económica), desde Foment apuestan por mejorar la eficiencia de las licitaciones y priorizar “proyectos con más rendimiento económico y social”. Para ello, han creado un consejo asesor presidido por el prestigioso ingeniero Francisco Gutiérrez, gestor de la construcción de la T-1 del aeropuerto de Barcelona, para impulsar un nuevo modelo de gestión basado en la demanda, la planificación a medio plazo y el análisis coste-beneficio.

POCOS AVANCES

Foment del Treball ha presentado el balance de las inversiones en infraestructuras en Catalunya y que ha calificado de “deficiente”. Llansó ha criticado que en los dos últimos años no han podido sacar ninguna infraestructura del catálogo de 100 proyectos prioritarios que presentaron en 2015. En este apartado ha tenido reproches tanto para el Gobierno central como para la Generalitat, que año tras año dejan la partida de inversiones en infraestructuras en niveles muy bajos para no disparar el déficit.

En Barcelona, por ejemplo, solo han destacado la puesta en marcha del tramo de la Línea 9 que conecta Zona Universitaria con el aeropuerto y la ampliación de la sala de embarque de la alta velocidad en la estación de Sants. Dos inauguraciones que han celebrado, pero que han considerado insuficientes porque no ha habido avances en proyectos cruciales para el tejido empresarial como el Corredor Mediterráneo. "Si el marco presupuestario no da para hacerlo todo, habrá que contemplar medidas alternativas de colaboración público-privada" que financien las obras con el pago por uso (como los peajes abiertas o la euroviñeta).