El sector turístico ha dado un nuevo toque de atención al Gobierno de Ada Colau por sus políticas para gestionar un fenómeno que es el motor económico de la ciudad y una fuente constante de conflictos vecinales. La última reunión del Consell de Turisme i Ciutat (CTC), celebrada el pasado martes, evidenció el distanciamiento de las organizaciones empresariales barcelonesas con los planteamientos del Gobierno municipal, al que consideran afín a las entidades vecinales más combativas con el turismo.

El presidente de Barcelona Oberta, Gabriel Jené, fue el encargado de realizar una intervención muy crítica en nombre de diez organizaciones empresariales (entre ellas la Cambra de Comerç y los gremios de hoteles y restauración) para mostrar su malestar por lo que consideran una “criminalización” del sector turístico. Las críticas fueron indirectas, pues iban dirigidas a colectivos con “planteamientos extremadamente radicalizados” que tienen representación en el consejo, pero el destinatario final era el equipo de gobierno.

UN ESPACIO DE DEBATE

Fuentes municipales han aclarado a Metrópoli Abierta que el objetivo del CTC es precisamente "que haya debate" sobre los beneficios y los problemas que genera el turismo y han quitado hierro a las declaraciones de los empresarios. "Respetamos todas las opiniones y valoramos positivamente que haya un espacio de trabajo como el consejo" para abordar todas estas cuestiones, han dicho. De hecho, han recordado que la sesión fue retransmitida en directo y que puede consultarse en Internet.

A pesar de los reproches, los empresarios reconocieron al consistorio "la no siempre fácil labor de conjugar intereses a veces tan dispares" y han mostrado su interés en abrir "una nueva etapa" para el segundo año de vida del consejo. Una mano tendida que no evitó criticas al funcionamiento del CTC y la dificultad de trabajar con "sectores vecinales con planteamientos claramente antiturísticos".

FALTA DE REPRESENTATIVIDAD

Las organizaciones empresariales presentes en el Consell de Turisme consideran que hay “una falta de representatividad” del sector en relación al peso específico que tienen en la ciudad, ya que el turismo aporta el 14% del PIB. Se sienten en “clara minoría” y reconocen que desde el primer momento algunos miembros “plantearon abandonarlo”, pero que no lo hicieron para mantener la unidad del sector. También hacen cierta autocrítica por su baja participación en las reuniones de trabajo y critican la deriva del espacio de debate.

Jené recordó que algunos de los participantes “ignoran los aspectos positivos que tiene el turismo”, como la creación de riqueza y empleo, y les recriminó “el sentimiento de criminalización y culpa hacia el sector económico y empresarial”. Tras lo cual aprovechó para leer la cartilla al Ayuntamiento, sin citarlo directamente, por los ataques a varios hoteles; los carteles y pintadas contra la actividad turística; la proliferación del top manta y los lateros; la persecución a los restauradores con las ordenaciones de las terrazas; y los contenciosos por el PEUAT.

CUESTIONES VITALES PARA LA CIUDAD

Los firmantes de la intervención de Barcelona Oberta aprovecharon la ocasión para mostrar su “preocupación” por varios temas que calificaron de “vitales” para el futuro de Barcelona:

1. La implantación de las superilles.
2. La revisión de la Ordenanza de Civismo.
3. Solución del problemas de las terrazas.
4. Reinicio de las obras de las Glòries.
5. Promoción del turismo de compras y congresos.
6. Garantizar la colaboración público-privada en el sector turístico