Los miles de turistas que visitaron el Parc Güell el miércoles se llevaron una desagradable sorpresa cuando, subiendo por la Baixada de la Glòria, se encontraron de frente con varias pintadas (ya borradas) que les decían de todo menos bienvenidos. “Gaudi te odia”, decía una de ellas en inglés para que todos la pudieran entender. “Tourismus Macht Frei”, espetaba otra en una adaptación casera del “Arbeit Macht Frei” (el trabajo te libera, en alemán) que daba la bienvenida a los prisioneros de los campos de concentración nazis.

Las pintadas anónimas son una muestra más de la tensión que genera el debate sobre el turismo en Barcelona, que enciende los ánimos en buena parte de los movimientos sociales y provoca airadas críticas de las patronales por lo que consideran una “demonización” de un sector que da grandes beneficios económicos a la ciudad. La temperatura está subiendo a medida que se acerca el verano y comenzará la afluencia masiva de turistas a la ciudad (34 millones de visitantes el año pasado).

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Una de las pintadas contra turistas aparecida en la Baixada de la Glòria / @LaFusteria

Este mismo miércoles el Gremio de Hoteles presentaba un recurso contra el plan de alojamientos turísticos del Ayuntamiento y acusaba al Gobierno de Colau de “criminalizar el turismo” en la ciudad, mientras que el fin de semana una manifestación vecinal contra los hoteles en el Poblenou acababa con lanzamiento de globos de pintura y botes de humo contra dos establecimientos del barrio.

A LA CAZA DEL TURISTA

Otra de las pintadas aparecidas cerca del parque lanza un aviso para navegantes: “¿Por qué la llaman temporada turística si no les podemos disparar?”, escrita en rojo y negro junto a una silueta con una diana en la frente. Muchas de las señales y carteles que dan instrucciones para llegar hasta el parque también estaban cubiertas de pintura para dificultar su lectura.

La Baixada de la Glòria, uno de los principales accesos al parque, es un escenario habitual de las protestas de algunos vecinos, que se quejan por la pérdida de comercios tradicionales en favor de las tiendas de souvenirs para los turistas. Una visita rápida permite constatar que hay al menos una decena entre la salida del metro de Vallcarca y la entrada del parque.

TURISMO "SOSTENIBLE"

"Nos preocupa que pueda haber este sentimiento de rechazo contra el turismo. Por eso estamos trabajando desde el minuto cero para garantizar la seguridad y que la ciudad controle esta actividad", ha explicado Janet Sanz, teniente de alcalde y regidora de Urbanismo, que no ha condenado las pintadas.

Para evitar nuevos episodios de turismofobia, Sanz ha considerado esencial combatir la actividad ilegal -en relación a los pisos turísticos- y continuar regulando el sector. "Hay que ofrecer soluciones y propuestas para encontrar este equilibrio de turismo sostenible que necesita Barcelona", ha sentenciado.