Barcelona es una ciudad que vive en buena parte del turismo, pero que no sabe exactamente cuál es el impacto que el sector tiene en el día a día. Ni el bueno ni el malo. Es difícil cuantificar cuántos turistas llegan a Barcelona cada año, qué impacto económico tiene para las arcas del consistorio o cuál es el papel de los pisos turísticos en la imparable subida de los precios del alquiler. Para intentar arrojar un poco de luz sobre todas estas cuestiones (que hasta ahora se han solucionado con estimaciones más o menos exhaustivas), el Ayuntamiento, la Diputació y el Consorci de Turisme han creado un observatorio que hará estudios e informes sobre el sector turístico y luego compartir los con instituciones, empresas y entidades vecinales.

“Para poder gestionar el turismo, para tomar decisiones, hace falta tener información y conocimiento”, ha explicado el regidor de Empresa y Turismo, Agustí Colom, durante la presentación del Observatori de Turisme a Barcelona (OTB). La puesta de largo del observatorio ha sido en Ciutat Vella, en el epicentro de la actividad turística de la ciudad. “El turismo como fenómeno económico genera beneficios y problemas”, ha dicho Colom. “Saber cómo se comportan los turistas, por qué van a unos sitios y a otros no son cuestiones que requieren un nivel de conocimiento que ahora mismo no tenemos. Es un fenómeno complejo y que requiere mucho análisis”.

INVESTIGACIÓN EN TRES NIVELES

El observatorio analizará el turismo en tres niveles: ciudad, el resto de la provincia y la suma de ambos, tal y como ha detallado el coordinador del organismo, Damià Serrano. “Se trata de dar un paso más sobre lo que ya se había hecho en los últimos años”, ha dicho, que ha alabado el esfuerzo de las tres instituciones para generar estudios sobre el sector turístico durante la última década. Además de realizar informes, una de las funciones más útiles del OTB será la creación “de criterios metodológicos comunes para calcular y dimensionar la actividad turística” en Barcelona, lo cual facilitará las comparaciones y permitirá hacer análisis más detallados.

Una de las funciones más útiles del OTB será la creación “de criterios metodológicos comunes para calcular y dimensionar la actividad turística” en Barcelona

El Gremi d'Hotels de Barcelona mide el turismo en pernoctaciones, el aeropuerto de El Prat en viajeros internacionales y el Ayuntamiento hace estimaciones de vistantes en función de los eventos, los cruceros y los vuelos previstos. “Faltaba un salto cualitativo para estandarizar el conocimiento y agruparlo”, ha añadido Colom. “Los datos no son homogéneos y dificultan la comprensión”. Por eso una de las prioridades de Serrano al frente del OTB será desplegar indicadores para medir la sostenibilidad del turismo y mejorar la recogida de información sobre la experiencia de los visitantes, ya que eso permitirá hacer un pronóstico a futuro y ayudar a administraciones y empresas a adaptarse a la realidad cambiante del turismo.

CENTRIFUGADORA DE TURISTAS

Si a principios de año el Gobierno de Ada Colau ponía en marcha la centrifugadora de turistas (también conocido como Pla Especial d'Allotjaments d'Ús Turístic o PEUAT) para repartir más el turismo dentro de Barcelona, ahora la segunda fase pasa por promover la provincia de Barcelona e incluso Catalunya como destino turístico. “Las desconcentración del turismo pasa por promover los alrededores de Barcelona”, ha señalado Colom. Para el regidor de Empresa y Turismo, la concepción del turismo debe ser en clave regional porque “el turista no distingue entre fronteras”.

El diputado delegado de Turismo de la Diputació de Barcelona, Miquel Forns, ha resaltado que el observatorio también permitirá “vertebrar la ciudad y su entorno regional” como un destino turístico conjunto. Esta nueva política, que ha recibido un gran impulso en los dos últimos años, permitirá “mejorar la gestión del turismo y de la promoción turística” en beneficio de la calidad de vida de los residentes y la experiencia de los visitantes. Por su parte, el director general del Consorci Turisme de Barcelona, Jordi William Carnes, ha apostado por posicionar el OTB como un “espacio de encuentro entre las diferentes sensibilidades y necesidades” alrededor del sector turístico y como un “ejemplo de colaboración público-privada”.