Siete euros cuesta la entrada general al recinto monumental del Park Güell. Un peaje para ver uno de los parques más internacionales de Barcelona que se ha convertido en una navaja de doble filo: los barceloneses han dejado de disfrutar gratuitamente de uno de sus parques y los turistas ya no colapsan la zona monumental como lo hacían antes. En solo cuatro años, el recinto del turó del Carmel ha registrado una bajada del 66% de los visitantes. Si bien en 2012 se calcula que estos fueron nueve millones, en 2016 pasaron a ser 2,9 millones (casi el 66% menos).

15 MILLONES DE RECAUDACIÓN ANUAL

Sin embargo, los ingresos anuales por las entradas se sitúan en 15 millones de euros. Un dinero gestionado por la empresa pública BSM que se dedica a sufragar los costes del propio parque y que ahora también se destinarán a las obras de mantenimiento y rehabilitación de algunos espacios del parque y de sus entornos. En total, el paquete de obras está presupuestado en 10,6 millones de euros.

De hecho, algunas obras ya han empezado este mes de julio, como es la reparación de la impermeabilización y la recogida de aguas de la plaza de la Natura del Park Güell. Otras, como la restauración del conjunto de la Font de Sant Salvador y el pavimento del Forat del Vent, se llevarán a cabo en las próximas semanas. Además, las escaleras que conectan este espacio con el barrio del Coll también serán restauradas.

Turistas en el Park Güell / EFE

ALICATADO TOTAL

Donde también se actuará es en el camino de la Pressió, la zona de juegos infantiles y el itinerario de la diversidad. Una serie de actuaciones que serán el preludio a una de las reinauguraciones más esperadas: la apertura y remodelación de la Font de la Sarva (actualmente no se puede ver). Por último, destacar que el banco del trencadís será restaurado íntegramente. Eso sí, se utilizarán los mismos materiales y procesos originales.

Tal como ha destacado el regidor de Gràcia, Eloi Badia, estas obras y todas las restantes previstas tienen como objetivo “empezar a cambiar la mentalidad” al contemplar el espacio como “un parque cerrado” desde que se instaló la entrada. Sin embargo, el regidor de Barcelona en Comú ha defendido la medida reguladora para evitar las saturaciones.

“Todo el mundo entiende perfectamente que dos millones de personas no pueden entrar el mismo día y en el mismo momento”, has sopesado Badia. Una idea compartida por su compañero de Gobierno, el ahora alcalde accidental Jaume Collboni. Según el socialista, la bajada de visitantes “permite gestionar patrimonialmente mejor el entorno”.