Barcelona vuelve a colarse en un ránking internacional, aunque esta vez no sale especialmente bien parada. El periódico británico The Independent sitúa la capital catalana entre los ocho destinos de todo el mundo que "más odian a los turistas".

En el listado, el diario explica que "no todos los rincones del planeta ofrecen a los turistas una cálida bienvenida" y que algunos ya han adoptado medidas para restringir la llegada masiva de visitantes.

En el ránking de lugares más hostiles con el turismo figuran ciudades como Arlington (Estados Unidos), Amsterdam (Países Bajos), las islas Koh Khai (Tailandia), las fuentes de aguas termales de Japón, la isla de Santorini (Grecia), Buthan y la zona costera italiana de Cinque Terre.

Completa la lista la ciudad de Barcelona, que con la llegada de Ada Colau a la alcaldía ha puesto en marcha algunas medidas dirigidas a limitar la presión del turismo, como la congelación de la concesión de licencias para nuevos hoteles y apartamentos turísticos.

"La alcaldesa de Barcelona no es fan de los turistas", señala The Independent, que recuerda que el consistorio ha multado a plataformas como Airbnb por ofrecer alojamientos turísticos sin licencia.

Pintada en la que se lee: “¿Por qué la llaman temporada turística si no les podemos disparar?” / @LaFusteria
Una de las pintadas contra turistas aparecida en la Baixada de la Glòria / @LaFusteria

Recientemente, el debate sobre la gestión del turismo volvió a la arena pública después de que aparecieran una serie de pintadas con frases como 'Gaudí te odia' en la Baixada de la Glòria. 

En respuesta, la teniente de alcalde y regidora de Urbanismo, Janet Sanz, expresó que a su equipo de gobierno "nos preocupa que pueda haber este sentimiento de rechazo contra el turismo. Por eso estamos trabajando desde el minuto cero para garantizar la seguridad y que la ciudad controle esta actividad".

Para evitar nuevos episodios de turismofobia, Sanz apuntó a que es esencial combatir la actividad ilegal -en relación a los pisos turísticos- y continuar regulando el sector. "Hay que ofrecer soluciones y propuestas para encontrar este equilibrio de turismo sostenible que necesita Barcelona", remató.

El turismo, curiosamente, representa el 14% del PIB de Barcelona y el 18% de los ingresos del comercio de la ciudad. En los ejes comerciales más céntricos, la cifra se eleva hasta el 60%.