Desde los chistes con la famosa siesta hasta el amor incondicional por el “pantomaca”. Pasando por los tópicos como los vestidos de faralae y los toros hasta la paella, las tapas, los chiringuitos, el sol y la playa. Y es que la imagen que proyecta España en el otro lado del charco es la de calidad de vida. De hecho, si echamos un ojo a la mayoría de ránkings y encuestas en Internet sobre los mejores países donde vivir “La Madre Patria” aparece normalmente en los 20 primeros puestos y en lo que a turismo se refiere sabemos que Barcelona es uno de sus focos principales.

Pero, qué piensan los americanos realmente de la Ciudad Condal. Una pregunta que de inmediato viene seguida de un gemido exclamativo “Barcelona! La mejor ciudad del mundo!”. Esa, precisamente, es la idea que tienen. Una metrópoli puntera y cosmopolita que atrae la atención del mundo entero. De hecho, de piedra se quedó un servidor cuando le comenté a una joven estadounidense que nací y residí allí. Su reacción: fingir un orgasmo contra una pared en uno de los clubes con más caché de la ciudad. También conocen Madrid, por supuesto, pero les interesa mucho más Barcelona y los que todavía no han estado se mueren de ganas por ir.

Pero primero pongámonos en contexto. Nos encontramos en Miami. Una de las ciudades más visitadas de Estados Unidos. 38 millones de personas vienen al año en busca de sus playas de arena blanca y su infinita vida nocturna. Un lugar en el que, a pesar de reinar la superficialidad, también existe gente culta y con un conocimiento más profundo del mundo. Aunque, en un país gigantesco compuesto por 50 estados también existen ignorantes, llamados aquí “rednecks”. Aquellos que piensan que hablamos y tenemos las mismas costumbres que los mexicanos. Afortunadamente, Barcelona está a la orden del día. Lucha por romper esos pensamientos y a muchos americanos se les hace la boca agua al pensar en nuestra gastronomía, nuestra cultura o nuestro estilo de vida. En resumen, se derriten por la capital de Catalunya.

Cartel del bar Versailles en la pequeña Habana de Miami / AXEL OLIVER
Cartel del bar Versailles en la pequeña Habana de Miami / AXEL OLIVER

Pero en un núcleo urbano como el del Sur de la Florida no nos podemos olvidar de la gran presencia de población hispana. Sin ir mas lejos, solo hace falta preguntarle a un ciudadano latino para que todos acaben llegando a la misma reflexión: "Aquí se vive para trabajar (Estados Unidos). Allá se trabaja para vivir (España)”. Una frase muy común, por cierto, entre los residentes cubano-americanos que habitan en la Ciudad del Sol. Una zona que durante años ha sido el nuevo hogar para millones de ciudadanos latinoamericanos, especialmente, los refugiados de regímenes totalitarios y autoritarios. Precisamente sin ellos, los cubanos, no se entendería esta ciudad ya que, después de que la Revolución Cubana tomara el poder en 1959, llegaron dos éxodos masivos procedentes de la isla (El más famosos el del Mariel en 1980)

Por esa razón hoy son la cuarta fuerza hispana de los Estados Unidos (representan un 3,7% de la censo latino) y muchos viven en el condado de Miami-Dade. Por tanto, representan la mayor etnia extranjera. Así que no se sorprenda si pisa Miami y sus ciudadanos le confiesan su amor por España, por Enrique iglesias, por Penélope Cruz y por Antonio Banderas. Recordemos que la inmigración española fue especialmente fuerte durante el primer tercio del siglo pasado en la isla de Cuba. Sobre todo, la procedente de Galicia. No es de extrañar entonces tampoco que en Cuba y en Miami nos llamen Gallegos”. Una costumbre que los cubanos ya han transmitido a las otras nacionalidades que habitan la ciudad.

Aunque, lo primero que se les viene a la cabeza a los hispanos cuando hablan de la tierra donde reside Shakira es el Barça. Un club que cuenta con miles de aficionados en la ciudad. La misma, y seguramente la única de norte América, donde la pasión por el fútbol es equiparable a la nuestra. El mismo sitio donde David Beckham ya ha dado un paso muy importante con la adquisición de parcelas para levantar el estadio de su nuevo equipo, el Miami United.

Cartel del bar Versailles en Miami / A. O.
Cartel del bar Versailles en Miami / A. O.

También nos perciben más modernos y más !legales que corruptos! Con los tópicos y las bromas habituales de la famosa tacañería de los catalanes. Teniendo que aguantar chistes así de malos en el supermercado: ¨¿Cómo se inventó el hilo metálico? Pues el día en que dos catalanes se encontraron una moneda por el suelo y empezaron a pelearse tirando de ella¨. Obviamente, siempre con buen rollo de por medio. Personas con antepasados españoles que, por tanto, conocen de cerca las tradiciones del país e incluso las regionales. Hasta la mítica expresión ¨Barcelona és bona si la bossa sona¨ se escucha en estos lares. Además, también nos consideran más tolerantes, más pacíficos y mucho mas culturizados que ellos. El viejo continente arrastra mucha historia y grandes exponentes del arte y la música catalana son conocidos. Desde las admiradas arquitectura de Gaudí, los cuadros de Dalí y la voz de Joan Manuel Serrat.

Sin embargo, la mayoría de quejas vienen por el carácter de la gente de Barcelona. Considerados más estirados y afrancesados que el resto de españoles. Como si nos creyéramos algo más y les miráramos por encima del hombro. Pero, definitivamente, lo que más disgusta a la gente de Miami es ese supuesto rumor extendido que asegura que en la ciudad de la Sagrada Familia solamente se habla catalán. Un miedo creciente y preocupante entre la comunidad hispana de Miami consecuencia, tal vez, del proceso soberanista que ha sonado por todos los rincones del planeta. A muchos les disgusta la idea de visitar la ciudad y que los catalanes no queramos cambiar al castellano para comunicarnos. Algo que inevitablemente luce como una presunción poco sustentada y que tiene que ver con la falta de viajar.

Clientes del bar Versailles en Miami / A. O.
Clientes del bar Versailles en Miami / A. O.

A pesar de que saben que no pasamos por nuestra mejor época, económicamente hablando, no dudarían de vivir en Barcelona. Incluso conociendo los altos índices de desempleo. La imagen que tenemos de trabajadores y emprendedores saben que la contrarrestamos con la fiesta y, sobre todo, con los días festivos. Alucinan cuando conocen nuestros más de 30 días pagados al año y nuestras jornadas feriadas remuneradas. Algo impensable en Estados Unidos. El único país desarrollado que considera el tiempo libre pagado como un beneficio y no un derecho. Algunas compañías solo ofrecen entre 5 y 15 días recompensados al año a sus trabajadores y muchos de ellos deciden no tomarlas.

Sea como sea y por muchos prejuicios que la gente tenga sobre los barceloneses durante los últimos años la fama que ha adquirido la ciudad es suficiente como para obviar esos detalles. Algo que no es resultado de la casualidad sino del trabajo bien hecho que hace de Barcelona una metrópoli imparable a nivel internacional.