La polémica por el ataque contra un bus turístico de Barcelona ha vuelto a poner bajo el foco la creciente turismofobia que padece la ciudad. El acto vandálico, reivindicado por la organización anticapitalista Arran, forma parte de la campaña de los movimientos de base vinculados a la CUP en contra de un modelo turístico que consideran depredador y perjudicial para Barcelona. Sin embargo, precisamente el Bus Turístic es una de las actividades con mayor retorno social, tal y como ha recordado Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

La empresa defiende que el servicio, gestionado junto a Turisme de Barcelona, contribuye a “una mejor organización y distribución de la afluencia turística y un menor impacto en la ocupación del espacio público”, ya que los 77 autobuses de la flota del Bus Turístic transportan cada año a más de dos millones de personas que, de otra forma, deberían utilizar medios de transporte alternativos. “El conjunto de viajeros del bus turístico en temporada alta equivale a la circulación de 500 autocares menos”, señalan desde TMB.

FINANCIACIÓN DEL TRANSPORTE PÚBLICO

Los beneficios que genera el Bus Turístico, que en 2015 ascendieron a 12,5 millones a pesar de la notable caída de usuarios, se destinan en su mayoría (80%) “a financiar el transporte público urbano”, mientras que el resto va a promoción turística de la ciudad. Según la empresa, la aportación de los beneficios “supone una contribución importante al sostenimiento del transporte público regular” equivalente a 10 millones de euros, lo que reduce las necesidades de financiación, ya sea a través de las tarifas integradas o a aportaciones de las administraciones.

El Bus Turístico aporta 10 millones de euros a la financiación del transporte público, el equivalente al déficit que generan las 21 líneas de Bus del Barri

Para hacerse una idea de lo que significa esta cantidad, dos datos significativos. El primero es que estos 10 millones de euros son iguales a la suma del déficit operativo (costes de explotación menos ingresos) de las 21 líneas del Bus del Barri y de tres líneas convencionales de alta demanda. Y el segundo, a modo de comparación: Barcelona espera recaudar este año unos 12 millones de euros procedentes de la tasa turística, que se aplica en establecimientos hoteleros, apartamentos y pisos turísticos.

LOS COMERCIANTES PIDEN MÁS CONTUNDENCIA

El ataque contra el bus turístico también ha evidenciado, una vez más, el distanciamiento entre el sector turístico y el Gobierno de Ada Colau. Las principales patronales y asociaciones del sector ya dieron un toque a Barcelona En Comú por su discurso ambiguo respecto a los ataques contra establecimientos turísticos y su permisividad con movimientos sociales que promueven este tipo de actos vandálicos. La tibia respuesta de Colau y del regidor de Empresa y Turismo, Agustí Colom, ha enfadado a restauradores, hoteleros, agencias de viajes y gremios del sector turístico.

Una veintena de asociaciones del sector ha enviado una carta a Colau en la que califican de “acto intolerable, flagrante y menospreciable” el asalto al bus y recuerdan que no se trata de un “hecho aislado” como dijo Colom, por lo que piden que “pare de raíz” este tipo de ataques. Asimismo, le han pedido una “condena firme, contundente y activa”, que en este caso ha llegado de la mano del alcalde accidental y teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni, que ya lo condenó el pasado viernes y este lunes lo ha calificado de un “atentado contra la convivencia y el civismo en la ciudad". 
 


En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que se personará en la demanda que ha presentado TMB ante un juzgado de guardia una vez ha recopilado toda la información sobre el incidente. La empresa ha valorado en unos 1.850 euros los daños materiales (pintadas y ruedas pinchadas) y el coste de la interrupción del servicio, ya que el autobús tuvo que ser retirado de la circulación y enviado a la cochera.