Barcelona es un destino turístico de primer nivel. Cada año más de 30 millones de personas visitan la ciudad, que temporada tras temporada bate sus propios récords en número de pernoctaciones y turistas internacionales. Sin embargo, y a pesar de su gran potencial, Barcelona no acaba de rentabilizar su atractivo como destino de compras, una obsesión de un sector turístico que apuesta por cambiar progresivamente la cantidad por la calidad y atraer a viajeros con un alto poder adquisitivo.

Según un estudio de la consultora CBRE, el gasto turístico en compras (no incluye alojamiento, viajes ni restauración) se situó en 699 millones de euros en 2015, un 42% más que una década antes. En una ciudad que ese mismo año registró 18,5 millones de pernoctaciones, la cifra, aunque buena, es muy baja para lo que podría ser. El gasto medio por turista es de unos 27 euros al día, mientras que en otras ciudades como Ginebra (195 euros) o Nueva York (145 euros) es muy superior.

Muestra del gasto medio de turistas por ciudad / CBRE

COMPARACIONES ODIOSAS

Comparar Barcelona con Ginebra o Nueva York, ciudades muy especializadas en el turismo de compras, quizás es un poco injusto. “En las ciudades donde el turismo está más masificado, como es el caso de París o Londres, el gasto turístico medio baja de forma considerable”, apuntan desde el informe. De todas formas, en lugares con un número de pernoctaciones similares a las de Barcelona como son Tokio (165 euros diarios de gasto medio) o Roma (65 euros) han conseguido sacar más rendimiento a los turistas de compras.

Si cogemos el puente aéreo, en Madrid el gasto medio es de unos 39 euros diarios, cifra que también supera a la de Barcelona. Ambas ciudades están en la parte baja de la clasificación y en 2020 es muy posible que sigan en ese rango. Para la Ciudad Condal, CBRE prevé un aumento del 16% en el gasto total, que se situaría en unos 810 millones de euros, mientras que el gasto medio crecerá un 9% hasta alcanzar los 30 euros diarios. 

¿QUIÉN GASTA EL DINERO?

Barcelona siempre ha sido una ciudad con un enorme atractivo para los extranjeros, que representan más del 80% de las pernoctaciones y, en consecuencia, de las compras que realizan los turistas. “Los viajeros de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido son los que más gastan en retail”, aseguran desde CBRE, aunque son los estadounidenses, chinos y franceses los que han aumentado más sus compras en los últimos diez años.

Los turistas de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido son los que más gastan en Barcelona / CBRE

En cuanto a las perspectivas de futuro, “hasta 2020 se prevé que el gasto de China y de Estados Unidos crezca un 48% y un 33% respectivamente”. La mayor subida vendrá de Rusia con un 48%, si bien este gran aumento podría estar distorsionado por la caída de turistas procedentes de este país en el último año. Australianos, japoneses y canadienses, que ya son los que menos gastan en términos absolutos, seguirán reduciendo sus compras en Barcelona en los próximos años.

COMPRAS LIBRES DE IMPUESTOS

Uno de los principales atractivos del turismo de compras es la devolución del IVA (tax free), una iniciativa que permite a los ciudadanos no residentes en la Unión Europea recuperar el impuesto cobrado en compras (nunca servicios) superiores a 90 euros. Este tipo de compras tiene un gran impacto económico, ya que tiene como objetivo a los turistas con alto poder adquisitivo, y es sobre todo urbano, como demuestra el hecho de que las 12 ciudades con más transacciones libres de impuestos acaparan el 65% del total mundial, según las cifras de CBRE.

En este apartado, Barcelona saca algo más de provecho a su dominio del turismo extranjero y concentra el 47% de las compras tax free de España por delante de Madrid, que representa el 38%. Como ya ocurre en el gasto medio diario, la ciudad tiene mucho más potencial de lo que reflejan los números, pero hasta ahora no ha podido materializarlo. A nivel mundial, la Ciudad Condal supone el 2,6% de las transacciones libres de impuestos, muy lejos de París (16%), Londres (13%) y Singapur (8%).

Las calles más transitadas de Barcelona son la avenida Diagonal y el Passeig de Gracia, con una factura media de 973 euros y 850 euros respectivamente. La concentración de tiendas de lujo es un factor clave para ganar notoriedad y competitividad, pues los turistas encuentran de todo (ropa, joyería) sin tener que desplazarse ni buscar mucho.