Una vecina de Barcelona ha tenido que alquilar su propio piso en la plataforma Airbnb para poder acceder a él, después de que el inquilino al que le arrendó la vivienda, ubicada en la Barceloneta, se dedicara a explotarlas turísticamente. Montse Pérez, que es como se llama la vecina, ha ocupado el piso y ha anunciado que se mantendría en él hasta que llegara el inspector del Ayuntamiento al que ha denunciado los hechos.

La hija de la propietaria, Thais Franco, ha declarado a la agencia EFE que su madre alquiló el piso por 950 euros al mes el pasado mes de mayo. En el contrato se establecía que la vivienda no podía ser realquilada ni utilizada con fines turísticos. Una vez firmado el contrato, el inquilino dejó de contestar al teléfono y Pérez ya no pudo contactar con él, ni para realizar el cambio de titularidad de suministros.

A la hora de firmar la vivienda, el inquilino, un joven de 26 años con doble nacionalidad rusa y chilena, mostró solvencia presentando una nómina de 3.000 libras esterlinas al mes. Un traslado laboral de Londres a Barcelona fue la excusa que utilizó para interesarse por el piso, situado en la calle del Mar, en la Barceloneta.

Como consecuencia de no poder contactar con el inquilino, Montse Pérez se dirigió a la vivienda, que se encontró abierta y con sábanas limpias encina de la cama. Los vecinos le confirmaron que el trasiego de turistas era continuo y que se había convertido en un piso turístico.

Calle del Mar, en la Barceloneta

Tras rastrear un poco en Internet, encontró el piso ofertado en Airbnb por 200 euros la noche, por lo que decidieron alquilarlo, utilizando el nombre de la hija, para evitar que el administrador (ya no es inquilino, pues no vive en el piso) reconociera a la propietaria. Lo primero que han hecho es cambiar la cerradura, aunque desconocen las repercusiones legales.

Franco ha explicado a Efe que cuando acudieron a los Mossos a denunciar la situación éstos les dijeron que se trataba de un asunto civil en el que no podían intervenir, por lo que interpusieron una demanda judicial en el juzgado de guardia y comunicaron los hechos al Ayuntamiento de Barcelona, que este jueves enviará un inspector al piso.

Thais Franco ha asegurado que se trata de una organización que se dedica a este tipo de fraude ya que tienen conocimiento de que el chileno-ruso, al que no localizan, también ha alquilado otros inmuebles en Barcelona con el mismo fin: pagar 950 euros de alquiler al mes y obtener luego 200 por cada noche alquilándolo a turistas a través de la plataforma Airbnb.

APOYO DEL AYUNTAMIENTO

La teniente de alcalde del Ayuntamiento Janet Sanz ha mostrado su apoyo la propietaria y ha anunciado que pondrán a su disposición “toda la ayuda jurídica” que pueda necesitar y ha animado a cualquier vecino que se encuentre con una situación similar a denunciarlo y contactar con el consistorio.

“Esto ya no se trata de un pulso del Ayuntamiento a Airbnb. Es Airbnb quien está perjudicando a vecinos y vecinas”, ha añadido Sanz en declaraciones a la prensa.

INVESTIGACIÓN DE AIRBNB

La plataforma de alquiler de pisos turísticos Airbnb ha asegurado que está "investigando este caso activamente" y pide "a todos los anfitriones que certifiquen que tienen permiso para anunciar su alojamiento y -afirma-les recordamos que comprueben y sigan las leyes locales antes de subir su anuncio y a lo largo del año".

La plataforma Airbnb, que ha sido multada con 600.000 euros por el Ayuntamiento de Barcelona por anunciar pisos que no tienen licencia de turísticos, recuerda que "estas cláusulas están muy claras en nuestros términos de servicio y en nuestra página sobre ser anfitriones responsables".

"Hasta la fecha se han producido más de 180 millones de llegadas de huéspedes a través de Airbnb. Estos incidentes aislados son raros y tomamos las acciones necesarias ante cualquier incidencia que llega ante nuestro conocimiento", añade el comunicado de la plataforma.

Airbnb asegura que "cuando recibimos notificaciones de incidentes, facilitamos un proceso para hacerlas llegar a los anfitriones" y resalta que "para ayudar a que nuestra comunidad esté basada en la confianza y la seguridad, hemos publicado nuestros estándares y expectativas, a los que nuestro anfitriones y huéspedes deben adherirse".