“Queremos matar el currículum. Todos los procesos de selección se basan en el currículum, que no deja de ser una foto estática de una persona hecha por sí misma y en el que puede decir lo que quiere”. Así de contundente y ambicioso se muestra Álvaro Mancilla, CEO y confundador de la startup Workkola, cuyo objetivo es revolucionar los recursos humanos con una plataforma online que conecta estudiantes que están acabando la carrera con empresas innovadoras, sobre todo otras startups, para dar visibilidad al talento que sale de las universidades españolas.

“Enfocamos el proceso de recursos humanos de una forma diferente, con algo que hemos llamado talent branding, es decir, darle marca al talento”, explica Mancilla. El sistema de Workkola, que ha participado en el Startupbootcamp en Barcelona Activa, se basa en aportar datos y métricas de los candidatos a través de un modelo colaborativo. Estos datos se obtienen a través de unos “miniretos” propuestos por empresas, que luego evalúan a los estudiantes tanto por su competencia profesional (hard skills) como por sus habilidades sociales (soft skills). 

Workkola conecta estudiantes con empresas que buscan talento

EL NUEVO CURRÍCULUM

Toda esa información sirve para configurar un perfil público que sustituye al currículum tradicional y es lo que utilizan otras empresas para hacer la primera criba de candidatos. A partir de tres retos, Workkola ya tiene suficientes datos como para hacer un perfil completo. “Hacer una selección a través de currículums en papel es muy pesado”, reconoce. “Hay una gran necesidad de encontrar alternativas y nuestra solución ha tenido muy buena acogida. Tanta que no hemos tenido que gastar ni un euro en publicidad”. De hecho, están a punto de cerrar una ronda de financiación por 200.000 euros que les permitirá seguir avanzando hasta que el modelo sea rentable.

En los primeros meses de vida del proyecto han cerrado unas 70 ofertas de empleo, que es su principal fuente de ingresos, y han publicado más de 600 retos. Startups de moda como Buddy, Verse o Signaturit ya han puesto a prueba a estudiantes con retos que van asociados a la posibilidad de hacer unas prácticas remuneradas. “Los retos pueden ir desde una campaña para las redes sociales a cosas más técnicas, que son las que tienen mayor demanda, como automatizaciones de flujos de email o hackatones para crear un mínimo producto viable (MVP) para una startup”, señala.

La comunidad de Workkola (que empezó su andadura a principios de 2015, pero no despegó hasta diciembre del año pasado) está formada por 11.000 estudiantes, de los cuales unos 4.000 son activos y un 20% de estos son los que hacen retos. “El top de nuestra plataforma es el 7% de los estudiantes activos”, que son los que más participan. “Ojalá se mantenga esta proporción a medida que crezcan los números”. Como es un modelo nuevo, tienen que abrir camino "como un rompehielos" y explicar muy bien cómo funciona. “Cuando lo entienden, están entusiasmados”, ya que cada vez más estudiantes buscan salidas al mercado laboral a través de startups.

En Workkola también hay tiempo para las bromas y el buen rollo

COMO UN VIDEOJUEGO

Los miniretos que plantean las empresas duran siete días, “pero en realidad están pensados para hacerse en 8-15 horas, en un fin de semana”. Los estudiantes, ya sean de universidad o de máster, aplican lo que están aprendiendo a situaciones reales. Cuando los han completado, las empresas los evalúan y en función de unos parámetros establecidos por Workkola reciben puntos de experiencia, “igual que en los videojuegos”, que les permiten subir niveles y alcanzar un estatus dentro de la plataforma. A más retos completados, más puntos, mejores calificaciones y, por lo tanto, más posibilidades de que una empresa los elija para su preselección.

Al ser una comunidad colaborativa, el estudiante no cobra por completar esos retos, pero sí tienen algunas bonificaciones. Además de la experiencia que adquieren, esos puntos que reciben por completar proyectos “pueden ser canjeados por cursos online para seguir con su formación o por ayudas directas al estudio, que en este caso sí son en efectivo”, matiza Mancilla. La plataforma no está pensada para que los estudiantes ganen dinero, sino como un incentivo para mejorar sus habilidades prácticas y ganarse una reputación. “Como tenemos bien tomado el pulso al mercado de trabajo, les podemos decir qué perfiles son los más demandados o qué herramientas y programas deberían conocer dentro de su campo”.