El congreso alternativo Mobile Social Congress (MSC) ha denunciado este martes “el modelo tecnológico depredador” del Mobile World Congress (MWC), que se celebra estos días en Barcelona. Las entidades detrás de esta convención alternativa han acusado al MWC de ocultar “todas las caras controvertidas de la industria electrónica”.

Los organizadores han presentado las dos jornadas del congreso, que este año celebra su segunda edición y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y de la Diputación de Barcelona. Habrá mesas de discusión, ferias y documentales sobre diversos temas: derechos laborales, extracción de minerales para la producción tecnológica, obsolescencia programada y residuos electrónicos, entre otros.

El Mobile alternativo “no está en contra del MWC ni contra el uso de la tecnología, sino que está en contra de su uso irresponsable”, ha explicado la investigadora y representante de Justícia i Pau, Carme Altayó, en declaraciones recogidas por EFE. Altayó ha pedido prestar especial atención a los jóvenes, que están más interesados en el último aparato que ha salido al mercado que en el respeto de los derechos humanos.  

LO QUE LA GENTE NO VE

La responsable de campañas de SETEM Catalunya, Alba Trepat, ha explicado las “caras oscuras” del MWC, que tiene “un impacto social y ambiental muy negativo”. Trepat ha denunciado que la cadena producción de dispositivos electrónicos está llena de abusos contra los empleados, como la falta de seguridad o los trabajos forzosos.

Altayó ha subrayado “la estrecha relación entre vulneración de los derechos humanos y fabricación de aparatos electrónicos”. Como ejemplo, las consecuencias de la explotación del coltán, mineral usado en la producción de móviles, en el conflicto armado de la República Democrática del Congo (RDC), que ha provocado más de cinco millones de muertos.

Una de las impulsoras de Eticom Som Connexió, Mercè Botella, ha defendido la transición hacia un consumo más responsable. “Venimos del consumismo desbocado que procede de una lógica totalmente individualista y debemos avanzar hacia un consumo colectivo para protegernos unos a otros”, ha señalado.