El fiscal anticorrupción Emilio Sánchez Ulled ha disparado con bala durante la presentación del informe al final del juicio del caso Palau de la Música: “Parece que la bandera justifica casi cualquier atropello con la cartera", ha espetado en relación al círculo sociopolítico que miró hacia otro lado mientras Félix Miller y Jordi Montull expoliaban la institución. Según el fiscal, el desfalco ascendió a 22,7 millones de euros, de los que 3,7 corresponderían a comisiones ilegales cobradas por CDC.

Sánchez Ulled ha definido los diez años investigados como una etapa “nefasta” para el Palau de la Música y ha asegurado que la desidia de las administraciones públicas durante este tiempo muestra una fotografía social y política “demoledora”. El fiscal también ha tenido palabras para Millet, que se apropió de algo más de siete millones, y Montull, que se quedó 1,3 millones: "Ha quedado plasmada la prepotencia de mucha gente que se creía intocable".

CRÍTICAS A LAS ADMINISTRACIONES

El fiscal anticorrupción ha dedicado buena parte de su informe a las administraciones públicas, incapaces de detectar que grandes cantidades de dinero “salían en forma de cheques de una institución pública". Sánchez Ulled ha ido un poco más allá y ha dado una segunda explicación: “O lo vieron y les pareció lo más normal del mundo". También ha cargado contra la empresa que auditaba el Palau de la Música porque “no ha sabido y no ha querido ver un cúmulo de irregularidades”.

Las confesiones en el juicio de Millet, Montull y la hija de este último, Gemma Montull, han corroborado las pruebas que ya apuntaban a un expolio y a una financiación ilegal de CDC, que cobró comisiones de Ferrovial a través de la institución. El fiscal ha ironizado con que el juicio tenga lugar en la Ciudad de la Justicia, una de las obras por las que CDC cobró comisiones de forma fraudulenta: "Resulta peculiar que estemos celebrando el juicio dentro del objeto del delito". 

EL EXPOLIO DEL PALAU

El informe de la Fiscalía también se ha centrado en los métodos que utilizaron Millet y Montull para expoliar casi 23 millones del Palau, de los que nueve todavía están en paradero desconocido. Uno de los mecanismos más utilizados era el cobro de dinero en efectivo a través de cheques en ventanilla y que luego se ingresaban en la caja de seguridad de Millet. 

En este punto, el fiscal ha cargado también contra los responsables de las entidades bancarias, que no dejaron constancia de quién cobrada cheques en efectivo de hasta 300.000 euros. "Estas retiradas, a un director de sucursal medianamente constituido debían parecerle sospechosas", ha dicho. 

Otro método fueron las obras en sus casas particulares, a través del cual cargaron 3,3 millones de euros modificando los conceptos de las facturas para que parecieran trabajos realizados en el Palau. Sánchez Ulled ha criticado los incentivos “porque yo lo valgo” que los directivos se adjudicaron sin ningún tipo de justificación.