Golpe a la explotación sexual de mujeres. Agentes de la Policía Nacional han detenido en Barcelona y en Girona a cinco miembros de una organización criminal dedicada a la trata. A las víctimas, de nacionalidad china, se les obligaba a ejercer la prostitución sexual en pisos particulares y debían estar disponibles las 24 horas al día. Es el segundo gran golpe en territorio catalán contra la trata de mujeres de origen asiático en menos de dos meses. El pasado abril, los Mossos d'Esquadra anunciaban la desarticulación de la banda criminal “Bang de Fujian” que también explotaba a sus víctimas de sol a sol.

En comunicado emitido este viernes, los agentes explican cómo las víctimas no podían salir y tenían absolutamente coartada su libertad de movimiento. La organización criminal asentada en España estaba compuesta por tres mujeres de nacionalidad china y dos varones, uno chino y otro español, según ha informado el cuerpo de seguridad.  

La investigación comenzó hace casi un año tras la detención de dos ciudadanos chinos en La Línea de la Concepción (Cádiz) que viajaban hacia Gibraltar con pasaportes de Malasia falsificados. A raíz de ello, la Policía abrió una investigación que les llevó a la organización ahora desmantelada.

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INTERCAMBIADAS POR LOS PROXENETAS

Las vigilancias realizadas sobre los tres pisos permitieron a los agentes comprobar que las salidas de las mujeres de esos domicilios eran nulas, careciendo, por tanto, de libertad deambulatoria. Tan solo constataron que las víctimas salían cuando eran intercambiadas por los proxenetas entre los distintos pisos de la organización, con el fin de variar la oferta disponible para los clientes.

La operación se ha saldado con cinco detenidos y la incautación de diverso material informático, numerosos teléfonos móviles, cuadernos y agendas manuscritos cuyo contenido está siendo analizado, dinero en efectivo y material propio para el ejercicio de servicios sexuales.

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PROSTITUCIÓN Y DROGAS

Hace prácticamente dos meses, los Mossos d'Esquadra anunciaban la desarticulación de la banda criminal “Bang de Fujian”, que había dejado de lado el téxtil para hacer negocio con la prostitución y las drogas.

La organización obligaba a las mujeres a estar disponibles las 24 horas del día para ejercer la prostitución. Chicas que vivían y trabajaban en los prostíbulos, de donde no salían tras asumir una deuda con la banda criminal que oscilaba entre los 10.000 y 15.000 euros que debían devolver a la banda criminal. En el interior de los locales, las mujeres eran controladas por la madamme china conocida como ‘Mama San’  y por un hombre, ‘Da ge’ que era quien se encargaba de la seguridad de las mismas. Pero la prostitución no era más que la punta del iceberg.

La mafia también retenía a hombres procedentes de la provincia china de Fujian para trabajar en naves industriales o en viviendas unifamiliares donde ocultaban las plantaciones de marihuana. Vivían rodeados de plantas y en condiciones de insalubridad.