Según los datos facilitados por Uber, 10.000 personas intentaron utilizar su servicio durante el Mobile World Congress de 2016 y se encontraron con que la aplicación no estaba disponible en Barcelona. Todavía no se conocen los datos de este año, pero la empresa ha tomado cartas en el asunto y ha anunciado que negociará con el Ayuntamiento para volver a operar en la capital catalana.

El director general de Uber Europa, Thibaud Simphal, ha declarado a TV3 que “queremos abrir un diálogo con el Ayuntamiento y la Generalitat para avanzar” y ha señalado que trabajarán para conseguir un consenso con los actores implicados en el debate del transporte privado urbano. Alberto Álvarez, portavoz de Elite Taxi Barcelona, que agrupa a más de 2.000 taxis, ha indicado a Metrópoli Abierta que la declaración de Simphal es falsa, pues "jamás un representante de Uber ha querido sentarse en un medio de comunicación para debatir con nosotros".

En este sentido, Álvarez ha añadido que los responsables de Uber han anulado su presencia en congresos o mesas redondas cuando se han enterado que también participaría un representante de los taxistas. Álvarez también ha reprochado que la compañía quiera "cambiar las leyes del país en lugar de adaptarse a ellas" cuando, además, "no tributan en el país".

CONFLICTO CON EL NÚMERO DE LICENCIAS

Barcelona es actualmente la única gran ciudad europea donde no funciona esta APP. Para poder operar en la capital catalana, imitarán el modelo utilizado en París o Madrid, donde emplean a conductores profesionales. El problema con el que se encuentran es la limitación de licencias. La normativa actual restringe a una licencia por cada 30 taxis, mientras que la empresa tecnológica señala que precisan muchas más.

Con esta proporción, Uber podría disponer de 300 licencias en Barcelona, cuando reclaman entre 3.000 y 5.000. De esta manera, la APP busca cambiar su estrategia y trabajar para conseguir un “consenso” con el resto de actores implicados, como los taxistas, principales protagonistas de las protestas contra esta plataforma. Alberto Álvarez señala al respecto que los taxistas tienen el compromiso del Conseller del Departament de Territori i Sostenibilitat, Josep Rull, de que no facilitarán las licencias a Uber.

Cuando Uber desembarcó en Barcelona en 2014, el sector del taxi convocó varias protestas con la intención de presionar a las autoridades para que no facilitaran las licencias a esta APP para operar en la ciudad. Finalmente, un juez ordenó el cese de actividad y la compañía cerró su servicio en España a finales de 2014. En Marzo de 2016 volvió a operar en Madrid con una nueva denominación y con licencias profesionales, como ahora intenta hacer en Barcelona.