Los detractores de una medida suelen movilizarse más que los que están a favor. Esto se hace evidente más que nunca con la Superilla del Poblenou. Durante los últimos plenos del distrito las voces vecinales en contra del proyecto eran mayoritarias. Hasta este jueves.

El plenario extraordinario del distrito de Sant Martí para aprobar una resolución, no vinculante, que pida al Ayuntamiento que acate la consulta vecinal sobre la Superilla ha atraído, por primera vez en los últimos meses, a los partidarios del proyecto, que superaban en número dentro de la sala a los detractores.

Todos han tenido su turno de palabra para mostrar su opinión. Unos defendiendo el espacio ganado para los viandantes o la reducción de la contaminación, otros reclamando la legitimidad de la consulta y denunciando cómo les perjudica.

Los partidarios del proyecto organizados en el Col·lectiu Superilla se negaron a participar en la consulta organizada por los detractores del proyecto, que se agrupan en la Plataforma d'Afectats per la Superilla del Poblenou. Aducen que no se ha debatido sobre el proyecto, que en los carteles de la consulta aparecía una papeleta con el no y que el resultado es insignificante en relación al censo de vecinos.

Pleno del distrito de Sant Martí / P.A.

Ocho de los vecinos que han intervenido lo han hecho a favor de la Superilla, entre ellos un portavoz de la Asociación de Vecinos del Poblenou. En contra han hablado seis. Números que no representan nada más que la movilización de unos y otros este jueves.

DIVISIÓN VECINAL Y DIVISIÓN POLÍTICA

Por eso han aprovechado este pleno para mostrar que también hay vecinos a favor, aunque no han conseguido que el pleno diera marcha atrás en la decisión de aprobar la moción que pedirá al Ayuntamiento que se retracte del proyecto emprendido en el Poblenou, pese a que algunos partidos se han mostrado a favor de las superillas, pero no de cómo se ha hecho la que este jueves se debatía. El tercer punto de la propia moción anima al gobierno municipal a impulsar nuevas superillas en el barrio, contando, eso sí, con el consenso vecinal.

El grupo Demócrata, Esquerra, PP y Ciutadans han votado a favor de la moción que ha prosperado por mayoría, mientras que Barcelona en Comú, PSC y la CUP lo han hecho en contra.

La interpretación del resultado de la implantación de la Superilla varía según los intereses políticos y los argumentos que servían a unos para desacreditar a sus rivales eran usados luego en sentido contrario. Principalmente el de la participación, aunque también el de la contaminación. Al final, todo es retórica, porque nadie parecía interesado en convencer a los que pensaban diferente. El resultado de la votación ya estaba decidido antes del pleno y las intervenciones se limitan a defender argumentos y posiciones y, dentro de lo posible, desgastar a los rivales.

Mientras la Superilla se ha ido implementando, los detractores eran mayoría, ahora que por primera vez se ha reprobado pública y oficialmente el proyecto, los partidarios sumaban más. La división es evidente y las muestras de músculo basculan en función del foco del debate.