En el pasado pleno del mes de marzo, el grupo Demòcrata logró impulsar de forma unánime toda una serie de mesas de trabajo para debatir la conexión del tranvía por la Diagonal. Aunque, si bien el calendario marcó seis meses para llegar a conclusión alguna, comisiones como la de este miércoles evidencian la nula intencionalidad de ceder terreno al adversario. Cada partido habla de su libro. Es decir, lo que pretendían ser sesiones de debate son simples espacios de reafirmación.

“No puede ser que dediquemos tantos años a discutir el tema de la conexión del tranvía”, ha expuesto con indignación el vocal de movilidad de la FAVB y ponente invitado a la comisión por Barcelona en Comú, Joan Maria Soler. De hecho, lo más interesante de la jornada han sido las aportaciones de este, así como de Oriol Clos y Josep Antón Acebillo, también invitados por el PSC y el grup Demòcrata respectivamente. Por lo menos, sus puntos de vista han aportado un soplo de aire fresco a la cámara de los ecos.

MÁS POLÍTICA QUE CIENCIAS EXACTAS

El análisis de Soler, por simple, ha sido de lo más certero: “Aquí hay un problema político, no es un tema meramente técnico”. Sí. Aunque todas formaciones se escuden tras los informes y disparen cifras con sus arcos repletos de termitas de hemeroteca, la batalla es puramente ideológica. Algo que, bajo el punto de vista de Acebillo, resulta difícil de sortear: “Estamos actuando tan mal desde el punto de vista político […] que casi no queda margen para la acción normal”. “Menos mal que la ciudad salva este disparate”, ha añadido.

Quien merodeó durante 25 años por la Casa Gran también ha acusado al ejecutivo de Ada Colau de “sonambulismo tecnológico”. Él mismo ha vinculado dicho término con los “sistemas populistas que pasan de puntillas por las realidades tecnológicas”, en lugar de aprovechar la coyuntura actual para “investigar qué pasará en las calles de Barcelona de aquí a unos años”. En su opinión, “las electrificaciones es una de las claves para el transporte del futuro, pero identificar electrificación y tranvía me parece obsceno”, ha largado.

Difícil podía resultar que el principal grupo de la oposición invitara a un ponente pro-tranvía, aunque ni siquiera celebre su apuesta por el autobús eléctrico. Aún así, todavía más difícil podía resultar que el PSC trajera un ponente lejano a su posición política. De hecho, quien fue arquitecto jefe del Ayuntamiento entre 2006 y 2011 (últimos años de poder socialista en el consistorio), ha analizado ambas opciones (bus – tranvía), aunque toda su exposición ha ido encarada a cómo debería organizarse la Diagonal para acoger la infraestructura ferroviaria. Es decir, se ha centrado en el debate real de la comisión (que no era otra que estudiar cómo debería responder el espacio urbano), aunque abrazando desde el primer momento la alternativa de las catenarias.

MÁS ALLÁ DE VÍAS Y PANTÓGRAFOS

Tal como ha pretendido esclarecer Clos, “si hablamos de espacio urbano hablamos de comercio, de los flujos de bicicletas y viandantes, de patrimonio y de recoser la trama de Cerdà”. Toda una serie de cuestiones a “replantear” en “una Diagonal más sucia y triste cada día”. En su opinión, la oportunidad debería asentarse sobre la necesidad de “recuperar la fuerza urbana de esta calle”. Una cuestión con varios ítems a tener en cuenta, como “las exigencias técnicas del tranvía” que “a veces maltrata el espacio”, o la organización misma de los elementos que han de ir de fachada a fachada.

El exjefe de arquitectura también ha incidido en la posibilidad de situar la infraestructura ferroviaria por el lado montaña y situar el carril bici al sur, mientras se integran ambas piezas en una plataforma central si apenas mediana. Cuestiones que Soler no ha entrado a discutir, ya que su discurso se ha centrado únicamente en las históricas reivindicaciones que suman las entidades de la FAVB. “Es evidente que hace falta un cambio de paradigma en la movilidad de la ciudad”, ha señalado con una mano, mientras que con la otra ha apuntado a la clase política para reprocharles su “falta de decisión". Cuestión que, sin embargo, hoy tampoco ha encontrado conclusión alguna. De hecho, “la sensación de hoy es que no hemos avanzado nada”, ha sentenciado el regidor Daniel Mòdol.