El conflicto en el aeropuerto en El Prat ha tenido a dos claros protagonistas: la dirección y la plantilla de Eulen. Los trabajadores iniciaron primero una huelga parcial en julio y convocaron una indefinida de 24 horas a partir del 14 de agosto. Dos meses intensos marcados por las colas, el despliegue de la Guardia Civil, un laudo denunciado por el comité de huelga y las continuas reuniones entre las partes. Pero en las últimas horas, el distanciamiento y la tensión ha dado paso a una acercamiento entre ellos. Una buena sintonía que no pone fin al problema de fondo aún por resolver, en el que Aena es la protagonista.

La plantilla de Eulen ha reclamado en todo el proceso de negociación la implicación directa de Aena, de quien depende la gestión de los aeropuertos y ahora, le piden también que vele por los acuerdos alcanzados y asegure a los vigilantes que las nuevos condiciones laborales resultado del laudo no se verán modificadas cuando se le acabe el contrato a la actual dirección. Y es que el 31 de mayo de 2018, el convenio con Eulen en materia de vigilancia en El Prat expirará. Llegado ese día, se podrá prorrogar o no con la misma dirección. Pero en el caso de que no se haga y se adjudique la licitación a otra compañía, todavía no se ha establecido que deberá cumplir los acuerdos establecidos.

PENDIENTES DEL NUEVO MARCO SECTORIAL

“El conflicto tiene una caducidad de nueve meses”, asegura el asesor del comité de huelga de Eulen, Juan Carlos Giménez, quien cree que si Aena no asegura que las condiciones acordadas se mantendrán en caso de que otra empresa gane el concurso, el problema volverá a la casilla de salida. Por ello, reclama a la compañía pública que gestiona los aeropuertos y helipuertos españoles de interés general que “se siente a negociar para garantizar que la empresa que entre respetará lo que hay”, subraya Giménez. “Aena se tiene que mojar. El conflicto de fondo es Aena”, puntualiza.

Pero la compañía pública se desmarca de la petición, por ahora. Fuentes de Aena aseguran a este medio que la empresa “no está sujeta al cumplimiento del laudo” que entre muchas cosas, ha fijado en 200 euros el extra mensual que recibirán los trabajadores y ha retirado las sanciones a cuatro trabajadores que fueron a la huelga.

LA HUELGA DE OCTUBRE, EN EL AIRE

Los mismos interlocutores explican que a partir del 11 de septiembre, Aena tiene una reunión con la mesa  del sector de la vigilancia privada en la que se sentará el Gobierno, sindicatos y todas aquellas compañías públicas que contraten seguridad privada. Desde hospitales hasta juzgados pasando por Renfe o la propia Aena. Así, lo que se resuelva en la mesa sectorial condicionará las futuras características del nuevo contrato y  “será lo que se aplique” a la hora de hacer un nuevo concurso.

Mientras tanto, los representantes de los trabajadores han decidido no registrar la nueva convocatoria de huelga parcial prevista a partir del 6 de octubre como “una prueba de buena fe” ante la buena voluntad de Eulen de resolver flecos sueltos del laudo como las comisiones de trabajo. Giménez explica que dieron un mes de margen hasta el inicio de la nueva huelga para, precisamente, negociar y llegar a acuerdos. “Si la hubiéramos presentado, sería una amenaza, un chantaje si hay buena fe”, precisa.