Imponer un árbitro obligatorio que redacte el nuevo convenio colectivo del metro. Hacia esa medida se dirige el Ayuntamiento de Barcelona y dirección de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) para acabar con la huelga en el suburbano, según ha trasladado el director del departamento de Treball, Josep Ginesta, en calidad de mediador al comité de huelga.

Este jueves, el director del departamento ha convocado al mediodía, y de forma inesperada, a las seis secciones sindicales. Con ellos ha valorado la situación actual, ha vuelto a transmitirles las presiones políticas que recibe como mediador del conflicto laboral y ha dejado caer que la posible imposición de un laudo obligatorio suena cada vez con más fuerza. Un experto escogido por el Govern, esta vez sin consensuar nombres. Tras comunicarles esta opción, Ginesta y otros dos medidores de la Generalitat- habituales en los encuentros- se han reunido por separado con los sindicatos.

ABOCARNOS AL LAUDO OBLIGATORIO

Como ha explicado a este medio el portavoz de la sección sindical de UGT en el metro de Barcelona, Jordi Gómez, “nos han reunido por separado para decirnos que ellos no pueden hacer más y que la empresa y el Ayuntamiento están haciendo todos los movimientos para abocarnos al laudo obligatorio”. De hecho, hace una semana, la presidenta de TMB y también regidora de movilidad comunicó que la dirección ya no haría más ofertas a los sindicatos . Este miércoles, retiraron la extra de 32 euros mensuales que estaban previstos en un convenio que finalmente no se ha firmado.

Ginesta ha sostenido que esta es la única solución que ven en vista del enquistamiento laboral. Tras exponer los hechos, le ha llegado el turno de los sindicatos que han valorado la desesperada medida. La misma que UGT y el resto de sindicatos quiere evitar a toda costa. “Si no, tendremos que denunciarlo”.

PIDEN A COLAU AL FRENTE

Tal y como explicó el profesor de derecho laboral de la Universitat Pompeu Fabra Sergio Canalda a Metrópoli Abierta, tras el fracaso del laudo voluntario -que lo habrían escogido entre ambas partes-, se abre la puerta a la opción de imponer un árbitro obligatorio. En este caso, la Generalitat, como mediador en la negociación, podría decir quién tendría la última palabra. Ante este hipotético escenario, la última baza de los sindicatos si se negaran a ello sería la de acudir ante la justicia.

El encuentro entre Generalitat y sindicatos se produce un día después de la reprobación de Vidal en sede municipal. Este miércoles, todos los grupos municipales excepto Barcelona en Comú y el PSC votaron a favor de la reprobación de la regidora por su inaptitud para llegar a un acuerdo. Una "actuación lamentable" la de BCmú y socialistas, a juicio de Gómez. Además, grupos como ERC y el PP pidieron que fuera la alcaldesa, Ada Colau, quien asumiera las riendas de una negociación cada vez más abocada a la imposición de un árbitro.