Suena a tópico de la abuela, pero año tras año los temporales marítimos malmeten con más fuerza el frente marítimo. El 'nunca había visto algo así', en este caso, cobra veracidad. ¿Resultado? Cada vez mayor destrucción de los arenales e incluso del mobiliario urbano. El mar intenta recuperar lo que es suyo, pero el capricho veraniego de los humanos hace que los tractores reaparezcan cual máquinas de corporación dermoestética. Hoy ya se han dejado ver los primeros por las playas de la ciudad condal.

Aunque resulte inverosímil, la playa precisa de un mantenimiento similar al de una zona verde. Sin plantas, pero con sombrillas y sus exigentes usuarios que no quieren encontrarse con las colillas que enterraron en la arena. Este lunes las máquinas ya han empezado a llevar de un lugar para otro la arena que los temporales marítimos ha ido acumulando capa sobre capa y así mejorar su salubridad.

DESINFECCIÓN A GOLPE DE SOL

Junto a unos surcos que remueven la arena hasta los 50 centímetros de profundidad, los tractores hacen florecer los restos que las olas invernales han traído hasta la costa para luego retirarlos y no generar ningún percance entre los bañistas. Además, este movimiento de arena sirve para que se airee la superficie de la playa y los rayos de sol la desinfecten al penetrar en ella.

Unos días después del labrado, los tractores pasan a realizar el cribado de la arena para homogeneizar sus alturas y dejarla a punto para la temporada de baño. Labor que continuarán haciendo todas las noches de verano hasta que los bañistas empiecen a hibernar a principios del mes de noviembre.

Para recuperar el mobiliario destruido por Poseidón, en toda el área metropolitana de Barcelona se están substituyendo cerca de 150 pasarelas de madera y numerosas duchas de agua dulce. En total, 200.000 euros para amueblar los 2,5 millones de metros cuadrados de playa, utilizados por cerca de 10 millones de usuarios a lo largo de los meses de calor.