La baja tasa de recogida selectiva de residuos en Barcelona es un motivo de preocupación, pero aun lo es más que en los últimos cinco años se haya mantenido estancada entre el 36% y el 37%, casi el triple que a principios de siglo, pero muy lejos del 60% que se quiere lograr en 2020. El año pasado se recogieron 274.000 toneladas selectivas, 2.000 más que en 2015, aunque porcentualmente supone una ligera caída respecto al año anterior. Y, por si fuera poco, la generación de residuos encadena tres años consecutivos de aumentos.

“Es muy difícil analizar las razones de este crecimiento”, explica a Metrópoli Abierta el delegado de Ecoembes en Catalunya, Jordi Pietx. Evidentemente la recuperación económica ha tenido algo que ver, pero Pietx considera que “no es solo achacable a la población residente, el aumento del turismo también ha tenido un impacto”, una situación comparable a la que viven Baleares y el País Valenciano.

En 2016 los barceloneses generaron 762.000 toneladas de residuos, es decir, 474,5 kilos por persona y año. O 1,3 kilos por persona y día. Esta cifra no es “alta”, según explicó recientemente el comisionado de Ecología del Ayuntamiento, Frederic Ximeno, pero está lejos del objetivo de 1,2 kilos diarios que se marcó el consistorio cuando se adhirió a la Estrategia de Residuo Cero el pasado noviembre. Esta diferencia de 100 gramos diarios puede parecer mínima, pero a final de año, y en una ciudad de 1,6 millones de habitantes, son 60.000 toneladas menos de basura.

CADA COLOR, UN MUNDO

Cada contenedor tiene vida propia, como reconoce Pietx, por lo que hay que hacer un análisis individualizado de las cifras, que en algunos casos son complicadas de evaluar “porque no se sabe cuántos envases se ponen a la venta en Barcelona”. Ecoembes conoce el volumen de ventas en España y, a partir de esos números, hace estimaciones para cada comunidad. En Catalunya, por ejemplo, calculan que se distribuye el 15% de todos los envases y a Barcelona le correspondería aproximadamente la mitad.

CONTENEDOR AZUL

El contenedor azul (papel y cartón) es uno de los más problemáticos, ya que son muy habituales los robos de bandas organizadas. En 2016 se recogieron 49.500 toneladas (un 36% de los residuos generados), un 4,71% menos que el año anterior. Sin embargo, Pietx calcula que se perdieron “unas 30.000 toneladas de papel debido a los robos” provocados por el alza del precio del cartón a partir de junio. 

“El cartón robado no sale en las estadísticas, pero se recicla igual porque las bandas lo venden a intermediarios que luego lo llevan a las plantas de reciclaje”, asegura el delegado de Ecoembes en Catalunya. Así, la cifra real del contenedor azul estaría alrededor de las 80.000 toneladas y el porcentaje de recuperación estaría en un 58%, mucho mejor de lo que contabilizan los datos del Ayuntamiento. El problema es que el consistorio pierde dinero por estos hurtos, ya que Ecoembes paga por cada tonelada recogida en el contenedor azul, no por lo que se recicla en las plantas.

CONTENEDOR AMARILLO

Algo parecido ocurre con el contenedor amarillo, aunque en su caso no es por robos -“es un residuo complicado de separar y difícil de vender”-, sino por la gran cantidad de envases de plástico y metal que acaba en el contenedor equivocado, lo cual también supone una pérdida de ingresos para el Ayuntamiento. 

Así, mientras en el contenedor amarillo se recogieron 20.700 toneladas de envases (un 23% de lo generado y el que más crece, con un aumento del 4,8%), Ecoembes calcula que en los ecoparques del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), donde se realiza la selección del contenedor gris, se recuperan casi 28.000 toneladas de envases mal tirados, con lo que el porcentaje final de reciclaje sube hasta el 60%-65%.

CONTENEDOR VERDE

El contenedor verde es el que registra un mejor comportamiento, sobre todo porque es el más sencillo de entender. En Barcelona se recogieron unas 35.000 toneladas de vidrio, un 2,27% y un récord histórico para la ciudad. En términos absolutos, esto supone el 65% de todo el vidrio generado y una media de 21,8 kilos por habitante, muy por encima de la media estatal de 16,2 kilos, según datos de Ecovidrio, la organización que gestiona el reciclaje del contenedor verde.

CONTENEDOR MARRÓN

El contenedor marrón, el de la materia orgánica, representa la mayor oportunidad para mejorar las cifras globales de reciclaje. Según explicó Ximeno, la fracción orgánica representa el 37% de toda la basura generada en Barcelona, pero solo se recoge de forma selectiva un 43%. Eso quiere decir que más de la mitad se tira en el contenedor equivocado, ya sea por desidia, error o falta de conocimiento..

En este caso, el Ayuntamiento atribuye las cifras a “una cuestión de integración cultural”, ya que el contenedor marrón fue el último en implantarse y, por lo tanto, hay una falta de costumbre que puede revertirse con campañas informativas. Para ello, el consistorio hará un programa piloto en cuatro barrios de diferente perfil socioeconómico (Barceloneta, Roquetes, El Guinardó y Putxet i Farró) para luego extenderla al resto de la ciudad.