El Barça encara la recta final del mercado de verano con muchas urgencias y pocas certezas. El club que preside Josep Maria Bartomeu busca otro golpe de efecto para rebajar el malestar de la afición por la salida de Neymar. Con Dembélé, su sustituto, no basta, pero el presidente y su junta directiva celebran un cambio de cromos que ha resultado muy beneficioso para las cuentas de la entidad. En el vestuario, en cambio, están muy preocupados por la pérdida de potencial de la plantilla.

Los salarios del Barça rozaban los límites de la UEFA y la marcha de Neymar ha aliviado los números del club. Al menos, hasta ahora. El delantero brasileño cobraba 30 millones de euros brutos más temporada, sin contar la prima de fichaje que le prometió la directiva azulgrana tras su última renovación.

700 MILLONES DE INGRESOS

Dembélé, de 20 años, cobrará la mitad. El delantero francés cobrará siete millones de euros netos (unos 14 brutos) por temporada, cantidad que puede incrementarse en un millón en función de los resultados del Barça. En total, el club se ahorrará unos 15 millones de euros, una cifra que puede saltar por los aires si Coutinho llega al Camp Nou.

El Barça quiere rebajar su masa salarial, que algunas fuentes aseguran que roza el 70% de los ingresos del club. En esta temporada, la entidad espera facturar 700 millones de euros y aspira a ingresar unos 1.000 millones anuales en tres o cuatro años.