El Barça más pragmático también ganó en San Mamés. Una genialidad de Messi y un gol de Paulinho en el penúltimo suspiro certificaron la victoria azulgrana ante un Athletic con más garra que acierto. En Bilbao, el equipo de Valverde logró un premio muy superior a sus méritos en una noche en la que sólo brillaron el crack argentino y, sobre todo, Ter Stegen. Principio y final de un Barça con más puntos que fútbol en la Liga que, poco a poco, quiere calmar sus tensiones deportivas e institucionales.

Valverde es un técnico muy transparente. En Bilbao, igual que dos semanas antes en el Wanda Metropolitano, pobló el centro del campo con Sergio Busquets, Rakitic, Paulinho y André Gomes para desactivar a un Athletic, inicialmente, menos fiero que en temporadas anteriores. En San Mamés, no obstante, siguen agarrándose a los arreones de Williams y la pegada de Aduriz, frenados siempre por Ter Stegen.

El Barça, paciente y con las ideas claras, tuvo el control del juego en la primera parte. André Gomes estuvo más participativo que en jornadas precedentes, pero fue Messi quien escenificó la superioridad barcelonista con un gol de tiralíneas. El crack argentino combinó con Paulinho y Alba antes de batir a Kepa en el minuto 37. Paulinho, poco después, remató al travesaño.

MUCHAS PÉRDIDAS DE BALÓN

El guión varió en el segundo acto. El Athletic tuvo mucho más desparpajo y el Barça reculó, aguardando alguna contra para penalizar al equipo rojiblanco. En pleno empuje local, Raúl García cabeceó un saque de esquina al travesaño. También perseveró Aduriz, pero al grupo de Ziganda le faltó acierto y le sobró Ter Stegen.

El Barça, poco inspirado, perdió muchos balones y sufrió para ganar al Athletic. La sentencia llegó en el tiempo de prolongación al culminar Paulinho una carrera que inició Messi y prosiguió Suárez. Kepa no pudo atajar el balón y el brasileño, a placer, anotó el segundo tanto azulgrana para certificar la novena victoria en 10 jornadas de Liga.