El pasado 2 de octubre, el jugador de la selección española Gerard Piqué aguantó 23 minutos de entrenamiento bajo insultos y pitada por su participación en el referéndum y su defensa. Dos días después, ha comparecido en rueda de prensa para calmar los ánimos y abogar por el diálogo.

El jugador azulgrana ha considerado que "el diálogo acerca a las personas” y que “estamos en un punto en que el se está radicalizando todo". El central de la Selección Española ha comparado la situación con la relación que viven un padre con su hijo de 18 años “que se quiere ir de casa. O hablas con él o se te va".

Piqué, que se ha mostrado dolido por los insultos que recibió el pasado lunes ha mostrado así su voluntad de calmar los ánimos y ha asegurado que es “imposible poner en duda mi compromiso, llevo aquí desde los 15 años”. “Considero esto una familia”, ha sentenciado.