La remodelación del Camp Nou, anunciada este jueves por el Ayuntamiento de Barcelona, suscita algunos elogios y bastantes críticas entre los vecinos de Les Corts. Mientras se aplaude mayoritariamente la necesidad de renovar un estadio que se ha quedado obsoleto, las principales entidades del barrio denuncian los tiempos del acuerdo y recelan de la construcción de un hotel, de dos edificios para oficinas y de un parking subterráneo en las instalaciones del club. Y, sobre todo, están molestas con las formas del Barça y del consistorio.

“Nos sentimos engañados por el Barça y por el Ayuntamiento”, denuncia Ana Ramón Martínez, presidenta de la Asociación de Vecinos del Camp Nou. “El miércoles por la noche participamos en una reunión con Janet Sanz (teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad) y negó rotundamente que el acuerdo con el Barcelona ya estuviera cerrado, tras ser requerida por un vecino”, añade.

“Sinceramente, el acuerdo nos ha sorprendido porque no lo esperábamos. Confiábamos que nos lo notificarían a nosotros antes que a los medios de comunicación”, recalca Juan Puente, presidente de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Les Corts. Puente, no obstante, aclara: “La eliminación de la valla que rodea el perímetro del estadio es positiva porque ayudará a integrar el Camp Nou al barrio. Y teníamos asumido desde hace meses que el proyecto comportaría la construcción de un hotel y un parking subterráneo”.

Ana Ramón Martínez se muestra más crítica. “Es curioso que el mismo Ayuntamiento que frena la construcción de nuevos hoteles, permita que se edifique uno en las instalaciones del Barça. Tampoco entendemos que se construyan dos edificios de oficinas y la ampliación de las aceras comportará que haya menos plazas de aparcamiento en la calle para los vecinos de Les Corts”.

EL GRAN PARKING DE BARCELONA

La presidenta de la Asociación de Vecinos del Camp Nou también duda de que se resuelvan “los eternos problemas de movilidad, los ruidos, las bengalas y el lanzamiento de petardos durante los días de partido”. “Queremos más zonas verdes y no veo claro que las aceras tengan un mínimo de cinco metros como dice el Ayuntamiento”, agrega.

María Dolores Parrilla, presidenta de la Asociación de Vecinos de Les Corts Sud, cree que la remodelación del Camp Nou comportará más ventajas que inconvenientes: “Los vecinos temen que nuestro barrio se convierta en el gran parking de Barcelona, pero el estadio necesita ya una renovación porque se ha quedado muy obsoleto y presenta algunas deficiencias en temas de seguridad. La construcción del hotel también suscita duda”.

La Asociación de Vecinos Avenida de Chile también denuncia que su entidad no ha visto el proyecto. "No nos han dejado ver nada", critica su presidenta, Marta de Prats. "Esamos un poco decepcionados porque no esperábamos que este gobierno municipal hubiera cambiado, pero ha sido el menos transparente. Si es necesario, nos manifestaremos en la calle como hicimos en 2000", añade De Prats en una entrevista a Catalunya Ràdio.

Las obras podrían comenzar dentro de un año y se prolongarán durante cuatro temporadas en las que el Barça podrá jugar siempre en su estadio. El coste previsto inicialmente era de 600 millones de euros (incluyendo el Espai Barça y la construcción del nuevo Palau) y su viabilidad, según la actual junta directiva que preside Josep Maria Bartomeu, va condicionada a un acuerdo comercial por 200 millones y a la reducción de la actual deuda hasta los 200 millones de euros. “Ahora se habla mucho del acuerdo entre el Ayuntamiento y el Barça, pero creo que el club todavía no tiene el capital necesario para embarcarse en un proyecto tan costoso”, sentencia Parrilla.