Para los que vivieron pegados a la pantalla del televisor o en directo, los Juegos Olímpicos de Barcelona dejaron momentos inolvidables en el imaginario colectivo. La emoción compartida de las victorias y el sabor amargo de algunas derrotas se suman a escenas que sintetizaron el auténtico espíritu olímpico y reafirmaron los valores de esta celebración internacional.

  • À la ville de... Barcelona”

Con estas palabras, Juan Antonio Samaranch, el entonces presidente del Comité Olímpico Internacional, anunciaba el 17 de octubre de 1986 en Lausana (Suiza) que Barcelona sería la futura sede de los juegos de 1992. Ese momento de júbilo hizo estallar a una ciudad que tenía por delante seis intensos años en los que transformaría por completo su fisonomía para proyectarse al mundo.

  • El inesperado encendido del pebetero

Epi enfila la recta hacia Antonio Rebollo, que le espera impaciente para tomar el relevo de la llama olímpica. El arquero paralímpico se toma unos segundos para respirar hondo y lanza la flecha ante la mirada atónita de los espectadores que tuvieron el privilegio de asistir a uno de los encendidos del pebetero más recordados. En realidad, la flecha no tenía que dar en el blanco, bastó con que pasara lo suficientemente cerca del recipiente para que el fuego inflamara el gas que desprendía. 

  • Una banda sonora de dúos irrepetibles

Freddie Mercury viajó a la capital catalana en 1987 para presentarse a Montserrat Caballé, con quien pronto inició una fructífera amistad que cristalizaría en el tema 'Barcelona'. Desafortunadamente, la prematura muerte del líder de 'Queen' impidió que este dúo inédito la interpretara en la ceremonia inaugural, aunque la canción estuvo presente a través de la soprano catalana y se convirtió en el himno oficial de la celebración.

Otro dúo que marcó la banda sonora de los Juegos Olímpicos de Barcelona sería el formado por Josep Carreras y Sarah Brightman. Con su interpretación de 'Amics per sempre', la canción compuesta por Andrew Lloyd Webber y Don Black se convertiría en todo un himno de la hermandad entre pueblos con un estribillo internacional en inglés, castellano y catalán. Más tarde, la versión en forma de rumba catalana de Los Manolos alargó la popularidad del tema entre los barceloneses.

  • El Dream Team original

Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird son las caras más conocidas de la mejor selección de basquet de la historia de Estados Unidos y, por ende, del mundo. Los Juegos de Barcelona reunían por primera vez a las estrellas de la NBA que se presentaron en Barcelona para llevarse el oro y coronarse como un equipo de ensueño

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  • Cobi, el perro cubista que se hizo querer

En 1988, Javier Mariscal presentaba a la mascota olímpica de Barcelona: Cobi, un perro cubista inspirado en los 'gossos d'atura' catalanes. Al principio, Cobi no generó especial simpatía entre los barceloneses, lo que se revertiría a medida que se acercaba el inicio de los Juegos. Tras la celebración, su popularidad fue tal que se ha convertido en una de las mascotas con mayor aceptación en la historia del evento y hasta protagonizó su propia serie de dibujos animados.

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  • Apoteósico Oro de Fermín Cacho

La carrera del atleta de Castilla y León hizo que los espectadores del Estadi Olímpic contuvieran la respiración durante los 3 minutos y 40 segundos (y doce milésimas de segundo para ser más precisos) que duró la gesta. Su apoteósica llegada a la meta puso en pie a todos los asistentes y le valió una recordada Medalla de Oro en la categoría de 1.500 metros.

  • La plata más triste de los Juegos

Aunque la selección española de waterpolo no ganara la final, aquel partido pasó a la historia como uno de los más vibrantes. Italia necesitó tres prórrogas para vencer a los anfitriones, pero finalmente se hizo con la victoria. Desolados, los deportistas españoles recogieron la bautizada como “plata más triste” de aquellos Juegos Olímpicos.  

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  • Los voluntarios, protagonistas en la sombra 

Aunque la mirada estaba puesta sobre los deportistas y las delegaciones extranjeras, los voluntarios barceloneses fueron también los grandes protagonistas de las Olimpiadas. Durante la fase de candidatura, el proyecto captó 60.000 inscritos procedentes de todas partes de España y una vez elegida como sede, se apuntaron a las listas 102.000 personas. Tras el proceso de selección, 35.000 voluntarios hicieron posibles los Juegos Olímpicos y 15.000 los Juegos Paralímpicos.

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  • Los primeros Juegos de una África unida

Nelson Mandela declaró que el apoyo recibido durante los Juegos de Barcelona le dio un empujón para reafirmar su apuesta por la paz en su vuelta a casa. Estas fueron las Olimpiadas que señalaban el final del apartheid. La unión del continente africano quedó recogida en un foto: la de la final de la carrera de los 10.000 metros femeninos, cuando las atletas de origen etíope Deratu Tulu y de origen sudafricano Elana Meyer dieron la vuelta cogidas de la mano al Estadio Olímpico tras obtener el primer y segundo puesto respectivamente.

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  • Derek Redmond, símbolo del espíritu olímpico 

Posiblemente la escena más emotiva de los Juegos de Barcelona fue la protagonizada por Derek Redmond durante las semifinales de los 400 metros lisos. Después de verse obligado a parar y caer al suelo por las fuertes molestias en el tendón de Aquiles, rechazó la ayuda de los trabajadores de la organización porque quería acabar la carrera por sí mismo. Finalmente, su padre saltó a la pista para acompañarlo hasta la meta donde le dijo que “si juntos hemos comenzado, juntos acabaremos”.