El Col·legi de Economistes de Catalunya ha rendido este jueves su particular homenaje al difunto Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) entre 1980 y 2001 y uno de los grandes artífices de que los Juegos Olímpicos llegaran a Barcelona. El periodista y jefe de prensa de la candidatura barcelonesa, Pedro Palacios, ha recordado a Samaranch como un “barcelonés universal” que ha obtenido reconocimiento en todo el mundo excepto en el lugar en el que nació. “Es injusto lo que está haciendo Barcelona con el legado de Samaranch”, ha dicho en presencia del hijo del legendario dirigente olímpico, cuyo pasado franquista siempre ha suscitado polémica.

Palacios ha ensalzado la figura de Samaranch y ha calificado su época al frente del COI como “los 21 años que cambiaron el deporte”, ya que consiguió recuperar el espíritu olímpico e introdujo los cambios necesarios para que los JJOO fueran un fenómeno mundial. El punto de inflexión lo marcó al levantar la prohibición de participar a los deportistas profesionales. “A los Juegos deben ir los mejores”, pensaba Samaranch, una medida que inició un círculo virtuoso en el que mejores atletas significaba más competitividad, más interés del público y de las televisiones, más ingresos y mejor reparto, lo que a su vez suscitaba más interés entre los deportistas para acudir a los JJOO.

EL GRAN SALTO ADELANTE

Con la modificación de la Regla 26, que había comportado grandes debates dentro del mundo olímpico, los juegos cogieron impulso y se convirtieron en “la mayor competición” deportiva a nivel internacional. En Moscú'80 participaron 80 países, por los 199 que había en Sydney'2000, los últimos JJOO bajo la presidencia de Samaranch. Algo parecido ocurrió, lógicamente, con el número de deportistas, que pasó de 5.000 a 10.000 en apenas dos décadas y se logró multiplicar por tres la presencia de mujeres. Los derechos de televisión en Moscú se quedaron por debajo de los 90 millones de dólares, mientras que en Sydney sobrepasaron los 1.330 millones, según Palacios.

Samaranch durante una de sus útlimas intervenciones / EFE

Samaranch también jugó un papel esencial en “la lucha contra el dopaje con el refuerzo de los laboratorios y el incremento de los pruebas de detección”. El periodista ha recordado que el dirigente “se enfrentó a Ben Johnson y al mismísimo Comité Olímpico de Canadá” y lo expulsó de los JJOO de Seúl'88. También estuvo especialmente implicado en la fundación del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD), con lo que se “cumplía su sueño de crear un Tribunal de La Haya del deporte y le daba una jurisdicción propia”. La idea era disponer de una corte capaz de resolver disputas con rapidez.

Palacios ha recordado la valentía de Samaranch durante la crisis de Salt Lake City de 1998, cuando varios miembros del COI fueron acusados de aceptar sobornos de la candidatura estadounidense. Samaranch acudió por voluntad propia a una comisión de investigación del Senado de Estados Unidos y, “como sabía que se le iba a preguntar por su relación con el anterior jefe de estado [en referencia a Franco]”, ha explicado el periodista, el dirigente tenía preparada una foto del presidente Eisenhower abrazando a Franco para que no le dieran lecciones de moral, aunque no tuvo que usarla.

LOS JUEGOS OLÍMPICOS MÁS MEDIÁTICOS

Juan Antonio Samaranch hijo, que actualmente es vicepresidente del COI, ha aprovechado su presencia en la conferencia para repasar las finanzas de la institución y acabar con las campañas de desprestigio. “Los Juegos Olímpicos no son buenos para las ciudades, son extraordinarios”, ha sentenciado. Las En el último periodo olímpico (2013-2016), que incluye los juegos de Salt Lake City y de Río de Janeiro, el COI ingresó 5.700 millones de dólares, de los cuales “el 90% se destina al movimiento olímpico”. Destacan especialmente los 2.400 millones que se transfirieron a las ciudades organizadoras y los 1.500 millones que dedican a partes iguales entre los comités olímpicos y las federaciones internacionales, “muchos de los cuales no podrían sobrevivir sin ese dinero”.

Juan Antonio Samaranch Jr., durante la conferencia en el Col·legi d'Economistes / XFDC

Samaranch Jr. También se ha referido al “histórico” cambio de la relación entre el COI y las ciudades candidatas a acoger JJOO. “Hemos decidido dotarnos de una extrema flexibilidad en el futuro y utilizaremos las herramientas que consideremos más oportunas para designar a las sedes”. A partir de ahora el proceso de elección durará como máximo dos años y constará de dos fases, “una en la que las ciudades interesadas se acercarán a preguntar sobre sus posibilidades y contarán con asesores internacionales para armar su candidatura” y otra en la que las localidades “con más posibilidades serán invitadas a presentarse” con las máximas garantías.

Un ejemplo de esta nueva flexibilidad es la elección de las sedes de 2024 y 2028, que por primera vez en la historia se podría realizar de forma conjunta. París y Los Ángeles han presentado candidaturas de “altísima calidad” y, para no perderlas, están negociando un acuerdo a tres bandas para que cada ciudad organice unos juegos. “Es una decisión única y no tiene por qué repetirse”, ha concluido. Asimismo, ha reconocido que tener cerrados los contratos de televisión y de patrocinios hasta 2028 les da una tranquilidad adicional y les permite dedicarse únicamente a mejorar la eficiencia de la organización de los JJOO.