Ousmane Dembélé, el fichaje mediático del Barça para suplir a Neymar, ilusiona a la afición azulgrana, pero no parece haber calmado el malestar de muchos socios con la gestión de Josep Maria Bartomeu y su junta directiva. Antes de que el astro francés deleitara a los 17.814 espectadores que acudieron al Camp Nou, muchos seguidores corearon el nombre de Joan Laporta, expresidente del club, y pidieron la dimisión de Bartomeu.

“Bartomeu dimisión, Bartomeu dimisión”, gritaron los aficionados, la mayoría muy jóvenes, mientras esperaban a Dembélé, cuya presentación se demoró por problemas con el transfer.

El delantero francés se hizo esperar. Cuando apareció vestido con el uniforme del Barça, los espectadores se olvidaron de Bartomeu y corearon su nombre. Aplaudieron que jugara con unos niños en el Camp Nou y, sobre todo, se entregaron a Dembélé cuando dijo que estaba "muy contento de formar parte del mejor equipo del mundo”.

Dembélé, que hace un año descartó su fichaje por el Barça cuando el Rennes pedía 15 millones de euros por él, proclamó que simpatiza con el equipo azulgrana “desde pequeño”. También destapó su compromiso por ganar “muchos títulos” con el Barcelona, club con el que se ha comprometido por cinco temporadas a cambio de unos 10 millones de euros anuales.