Roger (12 años), Pol (14) e Ignacio (15) estudian en la Escola Arrels. Son buenos alumnos y se transforman en apasionados futbolistas cuando se enfundan la camiseta auriazul del colegio. Sueñan con emular a Messi, pero no se entrenan en la Ciutat Esportiva Joan Gamper o en el Camp Nou. Tampoco lo hacen en un campo reglamentario, sino en el patio de la escuela o en una pista polideportiva del Tenis Meridiana, muchas veces llena de escombros. Hace una década les prometieron que jugarían en el pabellón que debía construirse en el Canódromo de la Meridiana. Hoy, el antiguo recinto deportivo es un solar. Sólo se ha conservado su histórica grada (en estado ruinoso, por cierto) y no se ha construido nada.

“Es una vergüenza. Hay un fondo europeo asignado para el Canódromo que nadie desbloquea”, lamenta Sergi Serrà, el delegado del equipo infantil de fútbol sala del Arrels. “El Ayuntamiento calla y tenemos que jugar en un campo sucio, a veces con ratas. Los equipos tienen que cambiarse en dos barracones sin ducha. Es vergonzoso”, añade el padre de un niño de la escuela. En algunos entrenamientos, los chicos han tenido que soportar los huevos que les tiran algunos vecinos desde sus balcones.

Toni Castro, presidente de la AEFS Arrels, recalca que “en los años 90 empezamos a reinvidicar unas instalaciones deportivas dignas para el barrio”. “En el patio del colegio sólo juegan los niños pequeños. La mayoría lo hace en el Tenis Meridiana, en la única pista polideportiva que hay, y algunas tardes nos entrenamos en una pista de tenis después de retirar la red”, añade Castro.

LOS 23 EQUIPOS DEL ARRELS

El pasado agosto, las asociaciones de vecinos de Congrés-Indians se reunieron con representantes del Ayuntamiento. Carmen Turégano, gerente del distrito de Sant Andreu; el conseller Felipe López Aranguren e Iván Marzà, consejero técnico del distrito, escucharon las demandas de la escuela Arrels. De momento, todo sigue igual. El polideportivo va para largo y todavía esperan la construcción de una pista con las medidas reglamentarias en el club de tenis, en sus decadentes instalaciones.

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Estado de la pista del Tenis Meridiana, donde juega la Escola Arrels / S.S

El Arrels, con una larga tradición en el fútbol sala barcelonés, “cuenta con 25 equipos entre escolares y federados. Sólo las categorías mayores juegan en un campo reglamentario, en el pabellón de Bon Pastor, a unos 40 minutos de la escuela”, explica Tomás Arenales, el carismático y eficiente delegado del cadete A, que la próxima temporada competirá en División de Honor.

Tomás, como todos los representantes de la escuela, espera unas instalaciones “dignas” y una respuesta de los responsables políticos de Sant Andreu. En el barrio piden que Carmen Andrés, la regidora del distrito, desbloquee un problema enquistado desde hace muchos años.