El Barça ha puesto el piloto automático en la Liga. Su fútbol mengua, pero los números son impresionantes: ocho victorias y un empate. En otra jornada muy politizada en el Camp Nou, el equipo azulgrana derrotó al Málaga (2-0), un rival que se le ha atragantado en los últimos años, a la espera de retos más atractivos. Un gol de Deulofeu que no debió validarse y una contra culminada por Iniesta bastaron para sumar otra victoria en la Liga. El Barça suma y sigue.

El Camp Nou también se pronunció tras el anuncio de Mariano Rajoy de aplicar el artículo 155 de la Constitución. Los gritos de “independencia” y “libertad” sonaron con mucha fuerza, aunque en el coliseo azulgrana también hay una mayoría/minoría silenciosa que se mantiene al margen de cualquier debate político.

En un ambiente enrarecido y reforzadas las medidas se seguridad para evitar una posible invasión de campo, el partido se puso de cara para el Barça con el temprano gol de Deulofeu, prácticamente en el 1:55. El delantero culminó un centro de Digne que golpeó el balón desde fuera del campo en una acción muy protestada por Michel y los futbolistas del Málaga.

UN RIVAL SIN PEGADA

Al Barça, sin embargo, le faltó continuidad. Tensión. El equipo de Valverde se desactivó ante un Málaga con más fútbol que pegada. Con muy pocos destellos de clase, azulgranas y blanquiazules firmaron un pacto de no agresión hasta el descanso.

El segundo acto tampoco tuvo un arranque demasiado bueno para el Barça, atragantado con la presión alta del Málaga. Sin un fútbol fluido, el grupo azulgrana se encomendó a un zapatazo de Iniesta para sumar tres puntos más y consolidarse en lo más alto de la clasificación. En las antípodas, curiosamente, seguirá su rival, incapaz de penalizar a un Barça muy, muy plano, que acusó el desatino de Luis Suárez en el remate.