Fútbol y política se fusionaron, una vez más, en el Camp Nou. Con mucho sufrimiento y gritos de “libertad, libertad”, el Barça derrotó al Sevilla y prosigue su idilio con la Liga. Paco Alcácer, un actor secundario para Valverde, fue el gran héroe de una noche muy lluviosa y reivindicativa.

El Barça-Sevilla ha sido, posiblemente, el partido más politizado de la historia reciente de la primera entidad deportiva de Catalunya. El club exhibió una senyera de grandes dimensiones y dos pancartas, una en catalán y otra en inglés, en las que reclamaba “justicia”. Las peñas de la grada de animación, por su parte, no ocuparon sus localidades hasta el minuto 10. Poco antes exhibieron dos pancartas. En una pedían “libertad para los presos políticos” y en la otra censuraban el papel de Europa en la actual crisis catalana.

A partir del minuto 10, los gritos de “libertad, libertad” sonaron con más fuerza que nunca en el Camp Nou. También se cantó a favor de la independencia de Catalunya y, tímidamente, se insultó a España. Sin embargo, no se vieron tantas estelades como en otras ocasiones. Sorprendió, en cambio, la exhibición de tres banderas españolas, dos con el escudo del Barça, en distintas zonas del estadio.

Messi celebra con Alcácer uno de los goles del Barça / EFE

Messi celebra con Alcácer uno de los goles del Barça / EFE

La guerra de las banderas también ha llegado al Camp Nou, pero la pasión futbolística arrinconó las proclamas políticas a medida que avanzaba el partido y, sobre todo, tras el gol de Paco Alcácer en el minuto 21. Hasta entonces, el equipo azulgrana exhibió su mejor versión de los últimos partidos.

EMPATE DE PIZARRO Y REACCIÓN AZULGRANA

Valverde, una vez más, cambió el dibujo táctico y apostó por un 4-4-2, con Alcácer y Suárez en punta. El Barça tuvo el control del juego pero perdió profundidad a medida que avanzaba el partido. Messi dibujó las mejores jugadas y Luis Suárez continuó con el punto de mira desenfocado.

El debilitamiento del Barça tuvo continuidad en el arranque de la segunda parte. El Sevilla, con marcajes individuales y una presión muy alta, incomodó al cuadro de Valverde. La insistencia hispalense encontró premio en el minuto 58 con un cabezazo de Pizarro tras un saque de esquina.

El gol, curiosamente, no tuvo un efecto negativo para el Barça. Al contrario. La reacción azulgrana comenzó con un zapatazo de Pique que se estrelló en el travesaño y continuó con el segundo gol de Alcácer, que remató un centro de Rakitic.

Marcó el delantero valenciano e, inmediatamente, fue sustituido. El eterno suplente de Valverde fue el factor diferencial de un Barça que suma de tres en tres. Con dosis de buen fútbol, pero sin continuidad, el líder solventó otro partido de alto riesgo y ya suma 31 de 33 puntos posibles.