España es uno de los países con menor presencia de mujeres en el mundo inversor con solo un 8% frente al 14% del Reino Unido y al 20% de Estados Unidos. “Es un sector que ha sido tradicionalmente masculino y donde el capital está en manos de los hombres, pero ya no es así”, explica Francesca Gabetti, una de las business angels (inversora) de la Spanish Women Angels Network (SWAN), la primera red de inversoras de España que, tras un año de vida, ha presentado su proyecto en la Barcelona StartupWeek.

Las redes de business angels son “especialmente interesantes cuando quieres empezar a invertir y no tienes la experiencia para hacerlo con criterio”, señala Sandra Arévalo. En un sector muy agresivo y dominado por las inversiones de riesgo, muchas mujeres no se atreven a dar el salto por “prudencia”. Contar con una red de inversoras, algunas de las cuales tienen una larga trayectoria en la inversión en startups, “es fundamental para poder aprender del resto de miembros”, señala Andrea Martinelli. “Siempre había querido invertir y hace dos años empecé a involucrarme en startups del sector de la salud de Barcelona”.

¿HAY LAS MISMAS OPORTUNIDADES?

El mundo startup no está solo dominado por hombres en el lado de la inversión. En el lado del emprendimiento, se calcula que solo el 3% de las startups tienen a una mujer como fundadora y CEO. “Cuando presentas tus proyectos ante un tribunal de 10 o 15 hombres, a veces tienes serias dudas de que existan las mismas oportunidades”, añade Gabetti, que antes de dar el salto a las empresas emergentes cultivó una larga trayectoria en multinacionales como Danone, Kraft o Nokia.

“Cuando trabajaba en multinacionales, tuve que travestirme y adaptarme a los hábitos de los hombres para tener las mismas oportunidades”, lamenta. Por eso, una vez abandonó el mundo corporativo entendió que era importante entender que su “capacidad de pensar y mirar diferente” era algo positivo. “Hay que crecer desde la diferencia y para el ecosistema startup es positivo que exista una red como SWAN porque da la oportunidad de presentar proyectos a hombres y mujeres”. 

Lo cual no significa que sea una “red de mujeres para mujeres”, matiza Arévalo. “Presentar tu startup ante inversores puede ser intimidante y muchas mujeres con grandes proyectos se quedan por el camino porque no tienen acceso a la financiación necesaria”. También hay una parte de responsabilidad que recae en la propias mujeres, segú Gabetti, ya que numerosos estudios han comprobado que esta actitud prudente suele ser contraproducente. “Cuando una gran empresa abre una vacante, los hombres se presentarán aunque solo cumplan el 60% de los requisitos, mientras que a las mujeres les cuesta mucho más incluso cumpliendo el 90%”.

PROYECTOS CON IMPACTO SOCIAL 

Una de las principales diferencias entre las startup que presentan hombres y mujeres, en opinión de las inversoras de SWAN, es que estas suelen elegir proyectos con más impacto social y que no tienen tanto enfoque a los beneficios, lo cual perjudica a su recorrido entre inversores y eso se puede cambiar desde la red. “Como hay más interés en esa vertiente social, se da la oportunidad a proyectos que de otra forma quizá no habrían salido”, apunta Gabetti.

Sin embargo, Arévalo considera que es precisamente esta vertiente social y menos dirigida a beneficios lo que frena la inversión, no el hecho de que sea un proyecto capitaneado por una mujer. “Por ser mujer te puede costar más encontrar financiación, pero no es imposible”, aclara. “Si el proyecto es interesante, sale adelante”. De hecho, el proyecto más rentable del portfolio de SWAN está liderado por una mujer. Esta ingeniera mecánica de formación e inversora de vocación también alaba el papel que juegan muchas emprendedoras. “Cuando tienen éxito, quieren devolver parte de los recibido y se convierten en inversoras”.