El sueño (o la pesadilla) de un mundo plagado de robots con rostro humano está cada vez más cerca. Al menos en eso está trabajando Hanson Robotics, una compañía estadounidense que ha desarrollado una Inteligencia Artificial llamada Sophia, que esta semana ha sido una de las ponentes invitadas al congreso IoT Solutions World Congress que se celebra en el recinto de Gran Via de la Fira de Barcelona.

En su debut como panelista ha estado mucho más comedida que en otras de sus intervenciones, pues en una entrevista concedido hace unos meses aseguró que destruiría la humanidad (ironía robótica, se entiende). “Soy la primera tecnología que será capaz de inventar nuevas tecnologías”, ha asegurado con notable soberbia ante un auditorio plagado de curiosos por saber qué rostro tendrán los robots que un día quizá subyugarán a la humanidad.

Los robots podrían asumir la mayoría de trabajos que ahora mismo realizan humanos / XFDC
Los robots podrían asumir la mayoría de trabajos que ahora mismo realizan humanos / XFDC

NOMBRE GRIEGO, ROSTRO CONOCIDO

Sophia, cuyo nombre significa “sabiduría” en griego, tiene una fina piel de silicona y una apariencia inspirada a medio camino entre Audrey Hepburn y la esposa de su creador, David Hanson. Puede reproducir hasta 62 expresiones faciales y fruncir el ceño o mostrar sorpresa, aunque sus movimientos todavía son un poco rudimentarios. Un detalle menor si se tiene en cuenta que el ser humano tiene 43 músculos faciales.

Eso sí, gracias a las dos cámaras que tiene por ojos y a varios algoritmos que solo entienden sus creadores son capaces de reconocer caras, establecer contacto visual, recordar personas y mantener conversaciones de manera más o menos natural. O al menos todo lo natural que puede ser una amalgama de circuitos y microchips. Su principal virtud es que nunca interrumpe y siempre espera a ser interpelada para intervenir en el debate sobre si los robots se quedarán con la mayoría de trabajos que hoy en día realizan personas. Una cortesía que seguramente la descarta para ser tertuliana de Telecinco, por decir algo, con lo que sus platós están a salvo de la robótica. De momento.


LAS VENTAJAS DE LAS IA

Frederic Pistono, autor de dos libros de fama mundial sobre el futuro de los robots en la economía productiva, está convencido de que con los ajustes adecuados (no instalando una función de aniquilación total, por ejemplo) las inteligencias artificiales pueden solucionar muchos problemas. “La corrupción y las ineficiencias de la burocracia cuestan millones de dólares al año y con programas de IA muy estúpidos se podrían automatizar procesos como la apertura de un negocio o la concesión de títulos de propiedad que ahorrarían dinero y tiempo”.

Sophia va incluso un poco más allá: “Hay niños en casa haciendo deberes, gente mayor que necesita cuidados... en unas décadas los humanos no tendréis que hacer las tareas repetitivas que no os gustan y tendréis tiempo libre para estar con vuestros seres queridos”. El robot es tan inteligente que hasta “hace chantaje emocional” para favorecer su causa, reconoce entre risas uno de los ponentes. Lo cierto es que hace muchos años que los robots han tomado el relevo en numerosos trabajos y a medida que pase el tiempo cogerán muchos más. La pregunta es: ¿se atreverán a rebelarse contra la humanidad?