La hoja de ruta de cualquier startup consta, de forma muy resumida, de tres pasos: encontrar una necesidad insatisfecha, desarrollar una tecnología que permita darle salida y contar con un modelo de negocio escalable y fácil de exportar a otros países. Bluemove, compañía líder en el mercado español de coches compartidos, es un ejemplo de manual de cómo una startup local (sus fundadores empezaron con apenas cinco coches) puede convertirse en un referente de la movilidad a escala europea. Siempre con una gran dosis de esfuerzo y ese punto de suerte que toda empresa necesita para estar en el momento y el lugar adecuados.

La idea de negocio es, en apariencia, simple: ofrecer un servicio de coches compartidos disponible las 24 horas del día a través de una aplicación móvil. “Con un solo click tienes un coche cerca de tu casa, pagas por horas y te olvidas de todo”, explica Pablo López, uno de los fundadores, durante una de las jornadas estrella de la Barcelona StartupWeek. Es una alternativa perfecta para aquellas personas que no pueden permitirse tener un coche o que por su ritmo de vida solo lo necesitan en contadas ocasiones y no les sale a cuenta pagar letras, aparcamiento, seguro y demás impuestos. Con una flota de 600 coches, dan servicio a más de 100.000 usuarios en Madrid, Barcelona y Sevilla.

CAMBIOS EN LA MOVILIDAD

Las ciudades evolucionan a un ritmo vertiginoso y, con ellas, la forma en la que las personas se desplazan. Cada vez hay más restricciones al tráfico, menos lugares para aparcar y la gente busca soluciones con un claro componente medioambiental. “Compartir los tiempos de uso de un coche entre varios usuarios es más eficiente, ahorra costes y mejora la movilidad en la ciudades”, añade López, que ahora es director de Desarrollo de Negocio en Ubeeqo, la filial de carsharing de la multinacional francesa Europcar, que adquirió Bluemove a mediados del año pasado cuando ya contaban con casi 50.000 usuarios en España.

Según un estudio de la propia startup, cada coche compartido podría suprimir entre 10 y 17 vehículos privados. La reducción de las emisiones de gases contaminantes podría reducirse hasta un 60% no solo porque se fabricarían menos coches, sino porque se reduce el número de kilómetros recorridos por persona y año. El hecho de no tener coche propio y pagar por cada desplazamiento es un aliciente para que, de forma más o menos consciente, las personas cambien sus hábitos de movilidad y usen transporte público y la bici o vayan a pie, dejando el coche para aquellos viajes que realmente lo requieren.

Bluemove web

LA TECNOLOGÍA PROPIA, CLAVE

Una de las cosas que tenían clara los fundadores de Bluemove es que la aplicación debía hacer con tecnología propia, ya que eso les permitiría diferenciarse del resto de plataformas y daría un valor añadido a la compañía. “Cuando Europcar sondeaba el mercado, lo que más le atrajo de Bluemove fue la innovación, el desarrollo propio y la capacidad de crecimiento”, asegura López. La multinacional francesa había encomendado a su departamento de I+D que hiciera una prospectiva del mercado ante la creciente demanda de sus clientes por soluciones alternativas al alquiler de coches por días.

“Bluemove parecía la mejor opción”, reconoce el jefe regional de la Zona Este de Europcar, Josep Anton Duran. “Nos fijamos en su tecnología y cómo se adaptaba a las demandas de nuestros clientes y con diferencia era la que mejor encajaba”. En el momento de la adquisición, en junio de 2016, Bluemove ya contaba con más de 45.000 usuarios a pesar de estar solo en Madrid y Sevilla. “Ese volumen de clientes era demasiado grande para que la tecnología que usaban no fuera fiable”, por lo que la transacción no solo llegó a buen puerto, sino que, a través de Ubeeqo, están usándola para mejorar la plataforma multimodal de la compañía, que está presente en Francia, Reino Unido, Bélgica y Alemania.

CARSHARING CORPORATIVO

Otro de los grandes nichos de negocio de Bluemove son las grandes empresas, que muchas veces requieren el uso de coches para hacer visitas o reuniones de trabajo, pero no quieren tener coches de empresa por una cuestión de costes. “Nuestra empresa estaba creciendo muy rápido en Madrid y Barcelona y necesitábamos replantear la manera en la que los comerciales se movían por la ciudad”, explica el director general de Talent Search People, Thiago Santos. En pocos meses pasaron pasaron de tener un comercial a una plantilla de 15 y la solución tradicional del renting no se ajustaba a su presupuesto, por lo que comenzaron a buscar alternativas.

“El coche compartido es una opción práctica y que te permite medir muy bien los desplazamientos y el gastos de los comerciales”, concluye Santos. A través de las facturas de Bluemove podíann monitorizar qué zonas se cubrían mejor, dónde había posibilidades de expansión y cuáles eran las rutas más óptimas. Con estos datos rehicieron su plan de movilidad y han logrado aumentar un 20% el número de visitas a clientes. “Las empresas miran con lupa lo que invierten y el carsharing permite saber al céntimo lo que gastas y medir al centímetro el impacto de la movilidad de la empresa”. Algo que ya hacen grandes compañías como Michelin, Amazon, Banc Sabadell o NH Hoteles.