La esperada rehabilitación del Turó Park se ha presentado este lunes entre quejas de algunos propietarios de perros del barrio, que no están conformes con los planes del Ayuntamiento a pesar de que los trabajos se han consensuado con vecinos y comerciantes de la zona. El concejal de Arquitectura, Paisaje Urbano y Patrimonio, el socialista Daniel Mòdol, ha anunciado que cuando empiecen los trabajos de mejora en septiembre se prohibirá el acceso al parque a los perros “porque no se puede garantizar que se haga un uso cívico” de las instalaciones, lo que ha generado bastante malestar entre la decena de vecinos presentes.

La rehabilitación del Turó Park había sido reclamada durante años por vecinos y comerciantes de Sant Gervasi-Galvany porque algunas zonas están en muy mal estado, en especial la conocida como la pradera, que hace poco honor a su nombre y ahora es un arenal. “Somos conscientes de que hay muchos vecinos que se comportan y veremos cómo lo podemos compaginar una vez finalicen los trabajos”, ha asegurado el concejal, aunque la intención del consistorio es construir un área para perros de 1.100 metros cuadrados en el parque de Piscines i Esports, a unos cientos de metros del Turó Park.

 El estanque del Turó Park, con la pradera de fondo, que ahora es un arenal / XFDC
El estanque del Turó Park, con la pradera de fondo, que ahora es un arenal por el uso intensivo que se hace / XFDC

Mòdol ha justificado la prohibición de pasear con perros por la naturaleza de las actuaciones, que incluyen la renovación de 3.200 metros cuadrados de césped, la plantación y renovación de 1.800 arbustos y la plantación de 12 árboles y la poda de otros 100. “Es el momento más delicado de un parque y no haremos una inversión de casi un millón de euros para que se vuelva a estropear” en pocas semanas, ha dicho. Se trata de una “medida excepcional” que convertirá al Turó Park en el único parque de Barcelona en el que no se puede entrar con perros atados (sin correa está siempre prohibido).

OPINIONES VARIADAS

El presidente de la Associació de Veïns Comerciants del Turó Park, Bartolomé Criado, ha mostrado su satisfacción por la rehabilitación del parque y ha asumido que parte de la culpa del mal estado es de los propios vecinos. “Hay que acabar con los actos incívicos, pero no hablamos solamente de un mal uso por parte de los perros, también hay botellones, basura... los vecinos tenemos cierta responsabilidad”, aunque ha señalado al Ayuntamiento porque es el que “debe poner orden en esta situación y hacer cumplir la normativa”.

Mucho menos comprensivo se ha mostrado el presidente de la asociación de propietarios de perros Turó Can, Álvaro Laforet, que considera que la manera de solucionar el incivismo en el parque no es vetar la entrada de los animales. “No hay que prohibir, hay que educar”. Ha recordado que hace años había una zona vallada donde los perros podían correr sin problemas y permitía que el césped de la pradera estuviera en buen estado. “Todo el mundo tiene derecho pasear con el perro atado” y ha advertido que la apertura de la zona para canes en Piscines i Esports solo trasladará el problema a ese parque, pero no lo solucionará.

El Turó Park fue transformado en espacio público en 1934 / XFDC
El Turó Park fue transformado en espacio público en 1934 / XFDC

PROYECTO DE REHABILITACIÓN

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado el proyecto ejecutivo de rehabilitación del Turó Park para “recuperar la esencia” del proyecto de Nicolau Rubió i Tudurí, el director del servicio de Parcs i Jardins de Barcelona que en 1934 transformó el parque en un espacio público de uso vecinal. El comisionado de Ecología, Frederic Ximeno, ha garantizado que el parque estará abierto durante los trabajos y que “en ningún caso será un jardín para turistas ni será de pago”, como temían algunos de los vecinos.

La rehabilitación del Turó Park, que está catalogado como Parque Histórico, incluye la renovación e impermeabilización del estanque de los nenúfares, la mejora de 3.000 metros cuadrados de caminos, la recuperación del antiguo teatro de marionetas, la señalización de los usos del parque (que desde principios de año se abre al público a las 10:00 en lugar de a las 8:00) y la renovación del área de juegos infantiles y del mobiliario. En total, el proyecto tendrá un coste de 800.000 euros.